Tus burros a mis trigos, ni hablar

DOMINGO MARTÍNEZ

Lo decía mi abuelo, castellano viejo y muy refranero: «Entre amigos lo que quieras, pero tus burros a mis trigos, ni hablar». Eso es lo que aplican nuestros políticos y nuestros partidos, todos, en tiempos de elecciones. Alianzas que siempre pasaron por ser válidas, se deshacen como un azucarillo en agua en cuanto suenan las trompetas de las elecciones. Ahora, con los comicios catalanes a la vista, se ha puesto inmediatamente de manifiesto.

Por ejemplo, la uña de los independentistas se separa de la carne de las izquierdas; los amores de Ada Colau y Miguel Iceta, se han revelado efímeros. La una, se ha apresurado a soltar lastre constitucionalista y el otro, se ha apresurado a decir que la Colau de líder, no tiene nada.

Y lo mismo en el otro lado. Lo que antes era unidad por el bien de España, ahora se convierte en un cada uno por su lado y que Dios reparta suerte.

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