La atención a las personas trans en la sanidad pública

NATALIA AVENTÍN BALLARÍN

Las personas trans hacen poco uso de los servicios sanitarios y a menudo topan con la incomprensión. Como ejemplo, el riojano Fernando Sáez Aldana, que aboga por excluirlas del sistema sanitario.

A una niña cis con pubertad precoz se le proporciona el tratamiento que la retarde para evitar daños psicológicos, su hermana trans debería aguantarse sin el mismo tratamiento que le retrasa la pubertad, evitando daños psicológicos consecuencia del cuestionamiento social sobre su identidad. Ambas hermanas, en la adolescencia podrán necesitar hormonas: una para eliminar el acné que baja su autoestima, la otra para desarrollar sus caracteres secundarios; pero las de la hermana trans tendrán que pasar el filtro de los prejuicios. El padre de estas niñas puede acceder a una cirugía de masculinización de tórax por ginecomastia, glándulas mamarias desarrolladas, pero su vecino transexual, según el señor Sáez, no debería tener acceso al mismo tratamiento. Obviando que la OMS define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad.

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