Un árbol, un futuro

FERNANDO RUBERT

Estos días hemos visto a diferentes responsables del gobierno y otras instituciones, desde el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de La Rioja, Íñigo Nagore, hasta técnicos de UAGR o responsables de Arag-Asaja, hablando de la situación calamitosa de nuestros cultivos y ríos por la falta de lluvias. Ante una sequía sin precedentes, se propone construir más embalses, que seguramente nunca podrán llenarse. Nos cuesta aceptar que lo que más de 50 premios Nobel han vaticinado, el cambio climático, pueda hacerse realidad. Teorías conspiratorias decimos y seguimos quejándonos mientras tanto.

El fondo de estas lamentaciones jeremíacas que pueden verse en televisión son campos de trigo en los que no puede verse un solo árbol. Y a nadie se nos ocurre pensar que el cambio climático se ensaña especialmente con aquellos espacios en los que ya no hay árboles o donde quedan muy pocos.

Desde pequeños hemos estudiado en la escuela el efecto que el arbolado tiene para que las tormentas no pasen de largo y cómo toda desertización comienza por la desforestación. Pero seguimos cortando los árboles, porque nos quitan terreno para la viñas y crían nidos de pájaros que comen el grano y las frutas. Si seguimos así pronto no habrá grano ni frutas, tampoco para los pájaros.

¿Queremos combatir la sequía? Podemos hacerlo, cada uno, es muy sencillo: plantar algunos árboles. O al menos no seguir cortándolos, secándolos, que es algo que en La Rioja no ha dejado de ocurrir, pese a la vigilancia forestal, que todos sabemos cómo esquivar. Y de paso que plantamos cada uno un árbol, y recibimos el apoyo de nuestras instituciones por hacerlo, podemos leer el libro del francés Jean Giono «El hombre que plantaba árboles», que muestra que todo es posible, también en una corta vida humana. Un árbol, un futuro.

cartas@larioja.com

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