De la aporofobia a la plòusioslatria

PEDRO ZABALA

A algunos no les ha sentado nada bien que la palabra aporofobia haya sido admitida por la Real Academia de la Lengua. Ven en ella una carga ideológica y arremeten, contra ella. ¿No hay en ello otra posición ideológica de signo contrario? Se ve que la profesora Adela Cortina, a quien se atribuye su autoría, a pesar de su moderación, no goza de estima en ese sector.

De ahí que un ilustrado proponga acudir también al griego, al palabro plòusios, rico, para hablar de una plòusiosfobia, odio al rico. Y alabar a quienes se han hecho ricos y luego hacen donaciones generosas. ¿No parece haber en esta postura una raíz calvinista?

El conocido epigrama de Iriarte: «El señor don Juan de Robres/con caridad sin igual/ hizo este santo hospital/y también hizo los pobres», ¿no nos alerta de esas donaciones sospechosas? ¿No hay empresas que hacen su riqueza, con niños trabajando en condiciones de esclavitud en el tercer mundo? ¿Y no suelen esconder su fortuna en paraísos fiscales para eludir sus obligaciones fiscales?

Hace más de 20 siglos, Jesús de Nazaret lanzó un tremendo Sermón de la Montaña, alabando la pobreza y condenando la adoración de la riqueza. ¿No llamó benditos de su Padre a los pobres y malditos a los ricos?

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