Aniversario de una vocación

JON PECIÑA

En las Navidades de 1917-18, San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei y antiguo alumno del instituto Sagasta, barruntó su vocación al sacerdocio al ver las huellas en la nieve de un carmelita descalzo en la calle Marqués de San Nicolás.

Yo quiero aprovechar este aniversario tan entrañable de la ciudad de Logroño para agradecer a San Josemaría el haberme enseñado a tratar a Dios como lo que es, un Padre que me quiere con locura.

Quiero agradecer a las Asociaciones Juveniles Glera y Ayedo la labor de formación tan preciosa que hacen entre los jóvenes riojanos.

Por último, quiero agradecer al Opus Dei el haberme ayudado a profundizar en mi vocación de cristiano, algo que no cambio por nada del mundo.

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