Una amenaza letal para la paz

JESÚS M. MADRID

El presidente francés y la canciller alemana Ángela Merkel pretenden reformar y relanzar la UE, y ambos contemplan el virus del separatismo como una amenaza letal para la paz y la prosperidad de Europa. Eso no significa que los estados no puedan reconocer mayores cotas de autonomía para sus regiones, algo que España tiene más que asumido en su constitución.

En este contexto, la ficción que está protagonizando el ex presidente Puigdemont resulta un absurdo anacronismo. Por muchas piruetas que hagan los soberanistas catalanes no pueden ignorar que el futuro de Europa no pasa por la ruptura de sus miembros sino por una mayor unidad como garantía de progreso económico y social.

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