No «agostar» las vacaciones

MARÍA FAES RISCO

Cada vez se habla más en estas fechas de la saturación turística, que causa no pocas molestias y amenaza a esa esencial industria nuestra. Sin embargo, bastaría para evitar los agobios, e incluso aumentar sin molestias una provechosa llegada de extranjeros, el que hubiera una adecuada concienciación ciudadana y una decisión política que fuera desplazando las vacaciones oficiales y de grandes empresas hacia el mes de junio (y, en determinados casos, a septiembre). Así los españoles también tendríamos mejores vacaciones, al no tener competir con los de fuera por hoteles y servicios, cuyo precio también bajaría; incluso tendríamos vacaciones más largas en horas de luz. ¿Vencerá algún día la razón a una cada vez más nociva costumbre de «agostar» nuestras vacaciones, empeñados en tenerlas en julio y agosto?

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