Adoctrinamiento en las aulas

SERGIO ZAMORA

Ignoro hasta qué punto puede llegar a ser cierto que en las aulas catalanas se quiere adoctrinar, de manera generalizada, a los alumnos. Ciudadanos parece haberse quedado solo en su particular cruzada contra este hecho que, insisto, ignoro si es verídico, porque pese a toda la información que existe al respecto, y conociendo todos los puntos de vista, sería casi una temeridad fiarse sin pensarlo de alguno de ellos y sin poder comprobarlo de primera mano.

¿Pero y qué pasa en las aulas fuera de Cataluña? ¿No habría que cuestionar también lo que el resto de jóvenes aprenden y la forma en la que lo hacen? Se sabe que el negocio de los libros de texto es algo turbio, que quienes están detrás no son precisamente entidades objetivas e imparciales en cuanto a ideas y valores. La Iglesia católica, grandes conglomerados de comunicación y empresas cuya línea de negocio es bastante más sombría que la mera editorial, tienen grandes intereses políticos, ideológicos y financieros y controlan férreamente buena parte del contenido didáctico que nuestros escolares, sean de Cataluña o de cualquier otra parte, darán por irrefutable.

Es un asunto que merece ser tratado e investigado en profundidad, pero grave parece que todos los ojos se pongan exclusivamente sobre la cuestión catalana, de forma justificada o no, cuando el sistema educativo español y quienes lo rigen deberían ser también constantemente cuestionados. Aquí hay mucho en juego.

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