Adéu Barcelona, hola Logroño

REBECA USELETI GARCÍA

En junio de 2015 llegamos a Barcelona desde Logroño por trabajo. Caminando recorrimos sus calles. Respiramos ese aire multicultural que te hace olvidar el aire contaminado, disfrutamos de musicales, aplaudimos a Joaquín Cortés, bailamos clásico en el Grec, subimos mil veces al Montjuic y bajamos.

Entre turistas y esculturas vivientes la vida parecía sonreir antes del 17-A. Sin embargo, la ciudad fue golpeada por otro atentado a la democracia y de la absoluta paz pasamos a las noches de caceroladas, a las pintadas, a los balcones llenos de telas colgadas, a las familias rotas, a las heridas no curadas, a las bufandas amarillas y a las huelgas en las aulas.

Con cada cacerolada el odio y la división se hicieron escuchar. Como en Venezuela, mi país de origen, como en Argentina y como en tantos otros países golpeados y devastados por nacionalismos o socialismos mal llamados del siglo XXI.

Así que Sandra, volvemos a casa.

Hola Logroño. Adéu iluminados.

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