La Rioja

Democracia y horror

Impresionante testimonio de Javier Espinosa y Mónica García acerca de la invasión de Irak por parte de las democracias europeas y USA. No es de extrañar que sirios, iraquíes, iraníes, etc., no quieran saber nada de nuestras engreídas libertades. Por favor, tiren las bombas democráticas en otro sitio, nos dicen, y de paso llévense su falsaria libertad al infierno. Pues sí, señor Aznar, usted fue el creador del Estado Islámico (EI), queda escrito y publicado.

Y ahora que disponemos de datos, cifras, barbaridades, matanzas, ¿qué tal si dejamos de tirarles bombas? ¿Qué tal si dejamos que sus problemas sean los suyos, y no compliquemos las posibles soluciones metiendo de por medio cohetes, aviones de guerra, portaaviones, y las excesivas avaricias occidentales para conseguir petróleo baratito? ¿Aceptaríamos que el ejército ugandés llegase a España a enderezar la corrupción? Y de paso damos asilo a esos millones de seres humanos a los que no queda otro remedio que tirarse al mar.

Es que, por si no lo sabían, los problemas árabes se los arreglan ellos, las miserias y hambrunas africanas las solucionan ellos solitos, así ha sido desde tiempo inmemorial, no les hacemos ninguna falta; allí solo vamos a profanar sus lugares sagrados, a la rapiña de diamantes de sangre, al expolio de riquezas minerales; nos ciega su oro, su plata, sus maderas preciosas, masacramos sus animales salvajes.

Cierto que existen asociaciones humanitarias que tocan solo una ínfima parte de la miseria, pero también se van, ahí les dejan con sus problemas, y con los señores de la guerra que después les rebañan o destruyen todo lo edificado por las buenas intenciones de quienes no soportan tanta crueldad. Pero lloran y se van.

No les hacemos falta.

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