La Rioja

El cambio de los exámenes de septiembre a junio

Estimada comunidad educativa:

Alguien en la Consejería de Educación ha decidido cambiar los exámenes de septiembre a finales de junio para el curso 2017/18. No parece buena idea cambiar la posibilidad de dos meses de estudio por una quincena, y menos con la fatiga acumulada durante el curso, los exámenes finales de junio y la ciudad sitiada por un festivo ejército francés.

Como hace tiempo que peino canas, recuerdo que otro alguien hizo lo mismo hace años y después otro lo volvió a deshacer. Parece ser que los exámenes de septiembre pueden aparecer y desaparecer con la misma facilidad que la bolita de un trilero.

La respuesta de la sociedad riojana ha sido la misma que la de las vacas que ven pasar el tren, no ha dicho ni mu. Sorprendentemente los padres, la FAPA Rioja, no se ha opuesto a la medida, la Marea Verde parece tener sus camisetas en el tendedero, los sindicatos de profesores preparan sus próximas vacaciones en Fátima o Benidorm y el Sindicato de Estudiantes parece agotado tras su lucha con las denominadas 'reválidas franquistas'.

A los directores de centro les explicaron la medida, les gustó para organizar mejor el inicio de curso y respondieron a coro 'amén'. Para la Consejería supone un ahorro, un nuevo recorte y todos coreamos 'amén'.

Conozco a miles de alumnos que después de un esfuerzo han superado los exámenes de septiembre. A finales de junio del 2018 los alumnos con uno o dos suspensos tendrán alguna posibilidad; los que tengan cuatro o cinco es posible que no tengan ni siquiera ánimo de intentarlo. Sólo podrán enfrentarse a un examen escrito, los demás instrumentos de evaluación desaparecen de la escena. El fracaso escolar sonríe ante el generoso futuro que se le presenta.

Los alumnos que repitan podrán navegar en verano por la red sin preocuparse de los libros. Los que promocionen al curso siguiente con una o dos asignaturas pendientes estarán tan verdes ellos como pesada será su maleta de trabajo extra. Enhorabuena a los aprobados, que desde antes de San Bernabé y hasta el 22 de junio podrán disfrutar de acudir al centro sin nada que hacer para competo desprestigio de su educación.

Espero que 'alguien' nos explique a los profesores cómo atender esos días a los alumnos suspendidos y, a la vez, no aparcar a los aprobados en bibliotecas, proyecciones o patios deportivos.

El curso lectivo se acorta más de dos semanas, pero no pasa nada; si algún informe nos dice que somos algo más borricos que la media nos preocupamos dos semanas y a otra cosa.

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