La Rioja

La religión y la 'drag queen' de Las Palmas

Una drag queen ha actuado en el carnaval de Las Palmas. Lo ha hecho con un número lleno de referencias religiosas en el que, disfrazada de la Virgen y de Cristo crucificado, entonaba proclamas sexuales al ritmo de Madonna y Lady Gaga. Un número que fue inmediatamente calificado de blasfemo por las altas instancias eclesiásticas y por muchos creyentes, que lo tildaban como de falta de respeto. Quiero mirarlo sin agresividad.

Me duele porque, para mí, María y Jesús son muy queridos. Y me duele porque, para muchas personas, María y Jesús son venerados.

No sé si fue intención de los organizadores reírse de ellos, ridiculizarlos o simplemente sacar a flote el rechazo de personas no creyentes para manifestar su animadversión a las procesiones y a los pasos.

Me gusta tener respeto a otras formas de pensar y actuar, con tal de que no se moleste ni se ataquen las creencias más íntimas.

Me doy cuenta de que debo evitar los chistes contra borrachos, tartamudos, locos, sordos, inmigrantes... Y respetar las formas de hacer, de vestir y de actuar de personas de otras creencias.

Hay una forma, quizás la más eficaz, en contra de eso que considero ofensivo: pasar de ello. Respeto para todas opiniones. Y para todas las religiones. Y por supuesto, sin ira, sin agresividad. No caigamos en lo mismo. Nada que pueda dañar y ofender.