La Rioja

Verdad y memoria frente al odio

Este 23 de diciembre se cumplen 31 años desde que ETA asesinó a mi abuelo, el general de la Guardia Civil Juan Atarés, en la Vuelta del Castillo de Pamplona. Y siguen cumpliéndose años sin que la banda terrorista asuma su culpa, entregue las armas y pida perdón a tantas familias que como la mía se desgarraron por la sinrazón que conlleva su fanatismo insostenible.

Pero, además, recientemente hemos tenido que recibir el 'balance positivo' del Gobierno de Navarra en su tratamiento hacia las víctimas. Del mismo estilo que va dando desde que llegó hace un año y medio. Manchando con ese estilo del cambio -dicen- todo lo que puede en pro de conseguir aupar 'lo euskaldun' -que no 'lo vasco'- por encima de lo navarro. Porque este Gobierno de Navarra no busca otra cosa que borrar a rodillo parte de esa memoria histórica que tanto defienden -para algunas cosas- e implantar su nuevo estilo.

Sigo creyendo que «sigue habiendo muchos navarros buenos» -como siempre recordaba mi abuela aludiendo al atentado- que no dejaremos que nuestro cuadro sea lo que no queremos. Que enseñamos y enseñaremos a nuestros hijos todas las capas del lienzo, las bonitas y las feas, con los aciertos y los fallos. Pero siempre con la verdad por delante, exigiendo dignidad y justicia para las víctimas. Y siempre desde la humildad, como la que vio nacer al Niño Jesús en un pesebre hace más de dos mil años y que hace 31 mi abuela decidió que se celebraba en casa «por encima de todo».

Hace 31 años me robaron por odio a mi abuelo. Pero no han conseguido ni conseguirán evitar que todos los 23 de diciembre esboce una sonrisa al recordarle rezando juntos el Padrenuestro.

Feliz Navidad a todos, pero especialmente a todos aquellos que tendremos una Nochebuena más una silla sin ocupar en nuestra mesa.

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