La Rioja

Sacerdotes y sacerdocio

Como católico y, además, observador del comportamiento de las personas que rodean el discurrir diario de mi vida de jubilado, quiero hacer una serie de reflexiones sobre el clero de La Rioja.

En primer lugar, la mayoría de los sacerdotes que conozco son trabajadores y entregados en su ministerio sacerdotal, sin importarles horarios ni esfuerzos por llevar el Evangelio a todos sin excepción. Sin embargo, existen otros que actúan con desánimo y sin esperanza, cumpliendo con su labor como si fueran meros funcionarios, dejando morir por inanición muchas actividades de apostolado. Por último, los menos, encontramos a los traidores a sus promesas sacerdotales, que ni temen a Dios ni les importan los hombres.

Esperemos que el nuevo obispo, don Carlos, enderece el timón de la barca y devuelva la ilusión a los sacerdotes desanimados, a los que sin cargo pastoral en Logroño prefieren vivir en la capital y no con sus feligreses en las parroquias que tienen encomendadas; amoneste y reprenda a los poco ejemplares; y a todos nos presente el camino del Evangelio con la fuerza que viene de lo alto.