La Rioja

Lecciones, ¿a quién y de qué?

Cerca de 3.700.000 personas trabajan en España por menos de 300 euros al mes; más de un tercio de los niños españoles se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social; la tasa de paro juvenil en España supera el 45%... y así, suma y sigue. Traigo a colación estos datos como toque de atención para quienes, ante el drama laboral y social que sufren amplios sectores en España, parecen pretender echar «balones fuera» y sacan a pasear el dedo acusador contra sus particulares 4 jinetes del Apocalipsis: Cuba, Venezuela, Corea del Norte e Irán.

Desconozco si en Venezuela falta papel higiénico. Lo que sí sé es que antes del gobierno de Hugo Chávez esto les traía a ustedes sin cuidado (como les importa bien poco lo que ahora pueda pasar con los sectores más empobrecidos en Perú, Chile u Honduras, por poner algunos ejemplos de gobiernos «amigos»). Y, por otro lado, también en el Chile de Allende había escasez hasta que posteriormente se comprobó cómo era una estrategia especulativa y de acaparamiento de la patronal para forzar el posterior golpe de estado pinochetista.

Mi argumento es mucho más sencillo: mientras en España puedan estar los supermercados atiborrados de productos, pero millones de personas no pueden completar su cesta de la compra; mientras hay quien tiene que elegir entre comer, o pagar la hipoteca o las facturas; mientras miles de profesionales sanitarios o educativos, a quienes por cierto sus estudios no les han resultado precisamente baratos, se ven obligados a marcharse de nuestro país (¿por qué a estos no les llamamos «exiliados»?) a la vez que las listas de espera sanitarias no decaen o las aulas se encuentran saturadas de escolares, no me hablen ustedes sobre lo que pasa en no sé qué países con informaciones sesgadas las más de las veces, porque suficiente tenemos aquí.

España, sus instituciones y gobiernos, no son ejemplo de nada, y tengamos en cuenta que pasearnos por el mundo amenazando, chantajeando o incluso alentando golpes de estado contra otros gobiernos y pueblos que absolutamente nada nos han hecho, es un juego muy peligroso al que todos pueden saber y querer jugar.

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