La Rioja

¿Por qué resulta tan difícil morirse por lo civil?

Con el dolor aún en carne viva por la muerte inesperada de Inmaculada, mi compañera y madre de mis hijos, me atrevo a asomarme a estas páginas para compartir una reflexión que trasciende lo particular y se inserta en el ámbito de la vida y la convivencia ciudadana.

A mis hijos y a mí, como a tantas otras familias en los últimos años, nos ha sido demasiado complicado cumplir su deseo y expresa voluntad de despedirse y de que la despidiéramos de manera civil y no religiosa. Los servicios funerarios no lo contemplan -sus instalaciones disponen tan solo de un reducido espacio presidido por símbolos católicos- e incluso las esquelas que la funeraria nos ofreció para insertar en el periódico tenían tan solo como opción impresa la cruz que encabeza el texto, lo de habiendo recibido los santos sacramentos, el R.I.P. y un hueco para poner el día, hora e iglesia donde fuera a celebrarse el funeral.

En un país cuyo Estado es no confesional desde la Constitución de 1978, ¿es normal que tengamos que seguir otorgando el monopolio de la simbología y la palabra sobre la muerte al clero, y la liturgia de despedida a la Iglesia católica, sean cuales sean las creencias o increencias de quienes desaparecen del mundo de los vivos?

A mi entender, todo lo que rodea a la muerte está impregnado de tabú y genera miedos difíciles de gestionar en momentos de debilidad. Y eso es aprovechado por los curas -envuelto en el celofán de las tradiciones y ante la ausencia de alternativas viables- para llenar de clientes, siquiera en estas ocasiones, las iglesias y, lo que es más grave, para elevar a categoría universal de verdad incontestable lo que no es más que una creencia particular, tan respetable o criticable como cualquier otra.

Y los poderes públicos, ¿tienen algo que decir en todo esto? ¿Cómo se puede justificar que el Ayuntamiento de Logroño -y todos los demás de la región, por supuesto- no hayan pensado en casi treinta años en destinar un espacio público digno para celebrar despedidas civiles? ¿Por qué para bodas civiles sí y para entierros civiles no? Creo que la tarea del gobierno municipal es satisfacer cuanto antes esta razonable reivindicación ciudadana. Si no lo hace, tarea de la oposición municipal es exigírselo y si el gobierno local está se acuerdo, ponerla inmediatamente en práctica. Y si no lo está, cumplir el mandato democrático de lo que decida la mayoría.

Estaremos vigilantes para que nuestro Ayuntamiento ponga al servicio de sus ciudadanos un servicio que demandan muchas más personas de las que algunos puedan pensar. Y que nadie se confunda ni quiera confundirme: esto no es el desahogo ilustrado de alguien empeñado en saldar viejas cuentas cagando en el propio nido. Es la reivindicación sensata de un ciudadano que ama a su ciudad y aspira a que en ella siga abriéndose paso la cordura y el sentido común.

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