Carta abierta a la ciudadanía

Me gustaría poder dedicar a mi trabajo parlamentario el 100% del tiempo y los recursos que se ponen a mi disposición y, sin embargo, regularmente me veo envuelto en el mismo bucle del que llevo tres años intentando escapar

Me gustaría estar escribiendo estas líneas para contaros cómo ha ido este último período de sesiones o los proyectos que tenemos para nuestra comunidad en el próximo curso político. Me gustaría deciros lo orgullosos que estamos de proyectos como la film commission, que reportará inversiones y trabajo para La Rioja mientras promocionamos la belleza de sus paisajes. También podríamos estar hablando de nuestra Ley de Cuentas Abiertas, la mejor ley de transparencia de España según los técnicos. O del trabajo que realizamos en comisiones u organismos como el Consejo Asesor de Memoria Histórica.

Pero en lugar de explicaros cómo vamos a hacer de La Rioja un hogar mejor para todos y para todas con las propuestas que estamos preparando para el próximo período de sesiones, tengo que defenderme de acusaciones falsas: de no ser mentira, estarían delante de un juez. Obviamente no lo están.

Os escribo porque creo que sólo es ante vosotros y vosotras ante quienes debo rendir cuentas de mis acciones: tanto votantes como ciudadanos, porque los cargos públicos están para trabajar para el conjunto de la ciudadanía, hayamos recopilado su voto o no.

Así se lo aclaré a un vecino que a principios de la legislatura me dijo: «Necesito que me eches una mano. No te he votado, pero me pareces uno de los diputados más accesibles. Si no me quieres atender, lo entenderé». Por supuesto, le escuché. Mi trabajo es ayudar a cualquier riojano o riojana y por eso esta carta va dirigida a todos vosotros.

Tengo que explicar que en ocasiones me veo encerrado en el 'día de la marmota'. Me gustaría poder dedicar a mi trabajo parlamentario el 100% del tiempo y los recursos que se ponen a mi disposición y, sin embargo, regularmente me veo envuelto en el mismo bucle del que llevo tres años intentando escapar.

En 2015 dañaron mi salud, mi imagen y mi capacidad de hacer política, y por lo tanto de mejorar la vida de mis conciudadanos. Desde entonces, cada ciertos meses vuelve a repetirse la historia: un escándalo a mi nombre, acusaciones falsas, denuncias internas orquestadas... y nada. Todas las denuncias han sido archivadas por no ser constitutivas de infracción, por estar las pruebas manipuladas, por haberse apartado a testigos importantes o por una mezcla de varias de estas circunstancias. En total son más de cincuenta.

¿Os imagináis que en vuestro ámbito de trabajo, las personas que deberían apoyarte fueran las que te ponen la zancadilla cada vez que te acercas a un éxito? Un éxito que, por mi condición de parlamentario, no es mío, es de todos y todas. ¿Os imagináis a Isco metiéndole la zancadilla a Iniesta porque no va a ser él quien marque el gol? Pues esa ha sido mi vida los tres últimos años.

Todos los expedientes contra mí vienen desde un solo ámbito, un grupo que es juez y parte. Es el que abre las denuncias, el que las instruye, el que sanciona en primera instancia y luego las filtra. No sólo a mí, hay otros compañeros en la misma situación por ser críticos con la dirección de La Rioja. ¿Qué interés hay en hacer este daño? El de eliminarnos políticamente sin que importe el proyecto o el daño que le hacen a Podemos. Y no van a parar hasta que tengan nuestras actas o puedan presentarse solos a las primarias, sin oposición.

Como cualquier montaje de ámbito interno, siempre son procesos sin garantías. En este caso, en el supuesto informe que se ha filtrado a prensa (antes de que llegue a mis manos), se copian frases literales de las falsas acusaciones vertidas por la ejecutiva y está instruido por un comité desconocido y no por la Comisión de Garantías. Y de mi supuesto despido sé yo lo mismo que ustedes y tengan por seguro que tampoco he podido defenderme. Ahora, Kiko Garrido volverá a pedir para sí nuestras actas.

No voy a perder más tiempo dando explicaciones por hechos que son evidentemente falsos, ya que de no serlos estarían en un juzgado: no, no ha habido acoso laboral.

Podemos nació para dar voz a la gente y no para vivir encerrado en una sede, replicando los vicios de la vieja política. Hay que recuperar la participación de los círculos, la política en las calles, que los inscritos e inscritas estén más cerca de los diputados. Queremos contar con vosotros y con vosotras y que sintáis que podáis contar con nosotros.

Nos encontrareis no sólo en las instituciones, trabajando en propuestas, iniciativas, o proposiciones de ley, sino cuando haya que apoyar a Bomberos Bajo Mínimos, la PAH, las Mareas (blanca, verde...) o la Plataforma Logroñesa por la Defensa de las Pensiones Públicas. Aunque han intentado debilitarnos, no van a conseguir que nos olvidemos de por qué estamos aquí: porque el cambio es imparable, porque pensamos que el momento era entonces y lo es ahora.

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