CARCOMA

CARMEN NEVOT - ARRANCHAR A SON DE MAR

Por primera vez en la historia de España jueces y fiscales se pusieron de acuerdo para convocar una huelga como la de ayer, que en La Rioja fue secundada de forma mayoritaria. Una movilización que llega precedida no sólo por un mes de paros parciales sino de las explosivas declaraciones de la juez Mercedes Alaya, en un diario nacional, que han puesto negro sobre blanco una realidad que se intuía pero a la que pocos se atrevían a poner voz. La magistrada, instructora de numerosas macrocausas de corrupción en España, como la de los ERE, Mercasevilla y un largo listado de casos que ponen bajo el foco a políticos y a ex altos cargos públicos, ha denunciado que ha sufrido presiones tanto por parte del PSOE como del PP, que ha sido testigo de acuerdos tácitos de gobierno a uno y otro lado de Andalucía, y, por ende, de la absoluta falta de independencia judicial. Y precisamente, en lo alto de la pirámide judicial está el Consejo General del Poder Judicial, órgano de gobierno de los jueces que es elegido por el Congreso y el Senado, y si el CGPJ elige a los magistrados que pilotan las máximas instancias judiciales, como la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo donde acaban las causas con políticos no es difícil deducir que el armazón sobre el que se asienta la Justicia tiene, cuando menos, algo de carcoma.

El de Alaya ha sido un testimonio valiente que llega en el momento preciso, cuando aún hay personas dentro y fuera del ámbito judicial que se cuestionan las razones por las que jueces y fiscales, en un gesto inédito, salen a la calle para reclamar, además de más medios, la ansiada independencia judicial que, a la postre, redundará en el fin último, que algún día todos seamos iguales ante la Justicia.

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