Campeones

MAYTE CIRIZA

Álvaro es ordenanza en el Ayuntamiento, informa y orienta a la gente que entra, lleva documentación de un departamento a otro, hace fotocopias y organiza y tramita la correspondencia. Tiene siempre una sonrisa en la boca y lo hace todo con un entusiasmo envidiable. Álvaro tiene síndrome de Down.

Marina trabaja como camarera en un restaurante, se encarga de tomar nota de la bebida, de recoger y limpiar las mesas, de prepararlas para la siguiente comanda y de entregar los abrigos al salir. Pone todo el empeño del mundo en su trabajo y crea un rollo estupendo con los clientes. Marina tiene una discapacidad intelectual.

Jóvenes como Álvaro y Marina luchan por salir adelante, trabajan, no todos viven con su familia, algunos incluso viven solos, otros en pisos tutelados compartidos con otros chicos como ellos. Jóvenes como Álvaro y Marina son los verdaderos protagonistas de 'Campeones', de Javier Fesser, una película que no te puedes perder.

En 'Campeones', Marco (interpretado por Javier Gutiérrez) es el segundo entrenador de un equipo español de baloncesto de primera división. Lo despiden del equipo, tiene problemas con su mujer y con casi todo lo que le rodea, y mantiene una actitud negativa ante la vida. Estrella su coche por conducir borracho y la juez le ofrece realizar trabajos sociales en beneficio de la comunidad para evitar la cárcel, en este caso entrenando un modestísimo equipo de baloncesto formado por jóvenes con discapacidad intelectual. Marco es un analfabeto emocional que llega al equipo despreciando a estos chavales y hace todo lo posible por escaquearse, pero a lo largo de la película la experiencia con estos jóvenes le transforma. Le transforma en una buena persona.

La película es una mezcla deliciosa de humor y ternura, con una capacidad extraordinaria para emocionar, que te hace reír y llorar. Los jóvenes con discapacidad que aparecen no son actores, se muestran en la película tal como son, por eso es tan auténtica, que es una de las claves. En esta sociedad de postureo y de adornarse con títulos y másteres inexistentes, estos chavales son la esencia de la autenticidad, de la sencillez, de la cercanía, un ejemplo de humanidad. En un mundo empeñado en poner etiquetas a todo, estos jóvenes rompen los estigmas y miran alrededor sin prejuicios.

Se aborda la realidad de la discapacidad intelectual, sin paternalismos, con naturalidad. Llama la atención su generosidad, su compañerismo y la falta de maldad, son un equipo en la victoria y en la derrota. Espero que sirva, entre otras cosas, para darles visibilidad y favorecer su integración.

Los chavales que aparecen en esta película son la muestra de tantas personas con capacidades diferentes que luchan cada día por superarse a sí mismas, por trabajar, por salir adelante. Son más, mucho más que campeones.

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