CAMBIOS EN LAS FORMAS DE CONSUMO

REFLEXIONES SANDA SAINZ

El planeta Tierra se ha convertido en un lugar en el que las barreras parecen más ficticias que reales. Las telecomunicaciones y la era de internet, la globalización ha permitido que para muchas cuestiones las distancias y las esperas hayan desaparecido.

La relación entre el ser humano en los países desarrollados es directa y la coordinación y complementariedad entre empresas de los distintos continentes resulta patente aunque no nos demos cuenta. Hasta que ocurren situaciones como la provocada por el presidente norteamericano Donald Trump con sus planes de levantar muros reales, bien sean de construcción en las fronteras o mediante aranceles.

China ha contraatacado anunciando tasas a los productos estadounidenses y ha comenzado una guerra de intereses en el mercado internacional. A ver en qué desembocan estas pretensiones y amenazas mutuas.

Trump tiene para todos y también ha cargado contra la gran compañía de venta de internet, Amazon. Una más que se une a la lista de empresas a las que ha atacado el dirigente del país más poderoso del mundo.

Mientras tanto, los ciudadanos y los propietarios de las tradicionales tiendas de barrio siguen viviendo un proceso iniciado hace unos años, tampoco muchos, con la expansión de las grandes superficies comerciales, hipermercados y supermercados, que siguió con la llegada de los negocios dedicados a la venta en internet de todo tipo de productos.

Hay cambios en la humanidad que tardaron siglos y ahora se producen en pocos años.

En Calahorra, como ocurre en otros municipios, vemos cómo la zona histórica comercial está cada vez más vacía de establecimientos. O desaparecen o se trasladan a las principales calles de los ensanches, convertidos hoy en zonas céntricas del casco urbano.

De vez en cuando surgen campañas populares en las redes sociales de apoyo a las tiendas de barrio. Aunque esa actitud luego hay que materializarla.

Además, tenemos los tradicionales mercadillos semanales, que también sufren las modernas formas de comprar. Hace unos días me decía el propietario de un puesto de venta ambulante que el negocio va bien, pero por la gente mayor que todavía se acerca a los mercadillos. Cuando desaparezcan... no hay relevo generacional.

Por otro lado, en la ciudad contamos con el mercado de abastos. Para el que no lo sepa, está en la plaza del Raso y ayer celebró una jornada de puertas abiertas. Se caracteriza por ser un edificio en cuyo interior alberga tiendas que ofrecen diferentes productos.

Las grandes superficies tienen la ventaja de poner a disposición del cliente todo tipo de artículos, comprar en internet resulta cómodo y económico, y los comercios de barrio, mercadillos y plazas de abasto cuentan con el trato directo y la cercanía como principales reclamos.

¿Queremos disponer de todas estas formas de comercio o estamos provocando que lo nuevo fagocite a lo tradicional? Ante lo que está ocurriendo, algunos tenderos optan por innovar, modernizarse y asociarse. A otros sólo les queda aguantar, que no es poco.

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