Entre caballeros

JULIO ARMAS

Supongo que fue todo un detalle de verdadera generosidad que el señor Sánchez, en sus idas y venidas negociando con mayúsculas esa moción de censura de almazuela y tente tieso que le llevaron a ser califa en lugar del califa, tomara la decisión de respetar los Presupuestos Generales del Estado aprobados por el Gobierno del Partido Popular. Todo un detalle de exquisita educación y buen gusto, insisto, pero una acción que en el otro bando, y a mi juicio, debería provocar una reacción de la misma generosidad.

Obligar ahora a que el Gobierno recién llegado defienda los presupuestos que hace cuatro días desaprobó con tanta convicción, no sólo no tiene sentido sino que hasta me parece cosa de una crueldad innecesaria.

Por eso, siempre buscando la menor confrontación posible y con el único fin de allanar al máximo el áspero camino hacia la gobernabilidad, creo yo que lo que el Partido Popular tendría que hacer ahora sería auto rechazarse en el Senado los Presupuestos Generales y así dejar libres a los de la moción de almazuela para que presenten los suyos, los pacten y los defiendan... siempre en busca, repito, de un mejor entendimiento y un trato parlamentario educado y cortés.

Soy consciente, también debo decirles, de que esta propuesta mía favorable al cambio de opinión a última hora, podría traer algún indeseado tipo de problemilla para alguno de los afectados. No sé, se me ocurre ahora pensar en el PNV, por poner el primer ejemplo que se me viene a la cabeza, pero creo yo que esto no debiera de ser obstáculo ninguno para que el plan previsto saliera para adelante.

Y no debiera de ser obstáculo porque de una parte los «musolaris» del PNV quisieron jugar la partida dándose de mano treinta y una y duples y de la otra porque el cambiar de opinión a última hora no es cosa que a estas gentes les resulte extraña. Solo tienen que recordar como ellos justificaron su congénita habilidad para en cuatro días pasar del voto al veto.

Luego hay, y ya voy terminando, un par de cosillas más que pienso yo que habría que tener en cuenta. La primera cosilla es que, posiblemente, este nuevo rechazo a los Presupuestos no caiga bien en Europa, cosa esta que sí que es de preocupar, porque últimamente tanto en Bruselas, como en Escocia, como en Suiza o como en Alemania... no me negarán ustedes que los apoyos que estamos recibiendo de nuestra madre Europa no son como para tenérlos en cuenta.

Y la segunda cosilla es que posiblemente este rechazo a los Presupuestos no sea bueno para España, pero qué quieren ustedes que les diga, no me parece a mi que esta sea una cosa a la que debamos de dar excesiva importancia porque, siendo serios, de todos estos que han estado involucrados en la Moción de almazuela... ¿a quiénes creen ustedes que les importa algo hacer lo que sea mejor para España?

Y hasta aquí llego y si algo de lo que he escrito no ha sido de su agrado les ruego que no duden en decírmelo, porque, para su satisfacción y la mía, no tengo ningún inconveniente en pasar a defender con vehemencia la opinión contraria, ya que, a fin de cuentas no haría yo nada diferente a lo que hizo el señor Ábalos, nuestro nuevo y flamante ministro de Fomento, cuando ahora, en la Moción de almazuela, votó lo que votó sin acordarse de que el 22 de enero pasado había dicho que: «Los independentistas no pueden ser en ningún caso aliados nuestros, ni para una moción de censura. Nos apremiaron a que fuera antes del 1 de octubre y no encontraron más que nuestro rechazo, porque nosotros no tenemos tal ansia de gobernar nuestro país, y desde luego nunca a costa de nuestra unidad territorial. No es posible presentarse a una moción de censura con esos apoyos».

Y es que la caballerosidad y la cortesía debe de reinar entre nosotros. ¿A que sí? Hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos