Buenas personas

Mientras haya una sola persona al otro lado, nosotros estaremos aquí para poner negro sobre blanco lo que creemos justo

JUAN GÓMEZ-JURADO

Esta no es una profesión fácil. No solo vivimos en los tiempos en los que el periodismo compite contra todas las formas de entretenimiento posibles, desde la televisión a las redes sociales, pasando por los dispositivos móviles. No solo hay que sobrevivir en un entorno de crisis económica y de crisis sistémica de la información, que está tan disponible y accesible que casi damos -erróneamente- por sentado que debe ser gratis.

No solo luchamos contra la inexorable decadencia del papel y el dudoso futuro de los modelos digitales, los bloqueadores de publicidad y la decreciente capacidad de atención de los consumidores, cada vez menos dispuestos y menos capaces de dedicar tiempo a informarse y a reflexionar sobre lo leído.

No solo peleamos contra la insoportable levedad epidérmica de las nuevas tecnologías, que requieren que se resuma en un titular, en pocos segundos, en una imagen algo que requiere profundidad, análisis, conocimiento y pausa.

No solo peleamos contra la creciente infantilización de la sociedad, que pide argumentos mascados, papilla y potitos cuando necesita alimentos sólidos.

No solo peleamos contra la epidermis fina del público, contra lo políticamente correcto -a veces reñido con la verdad, que no entiende de modas-, contra las generalizaciones y los tópicos.

No solo peleamos contra la inmediatez -estúpida palabra donde las haya-, sin cuestionar ni una sola vez lo irrelevante -a veces inicuo, a veces antónimo- del dato rápido frente al dato preciso, aunque llegue unas horas mas tarde.

No solo peleamos contra la conclusión instantánea, la toma de postura irreflexiva, el apriorismo y la suspicacia que, unida a la inmediatez, convierte por ley natural no escrita a cada ciudadano en un tertuliano a tener una postura moral sobre absolutamente todo antes de haber concluido la lectura del titular de la noticia.

No solo luchamos contra nuestros propios jefes, que nos exigen clicks, respuestas, comentarios, tan fútiles como etéreos y poco monetizables.

No solo luchamos contra la banalidad, no del mal, que diría Hannah Arendt, sino de todo lo que vale algo, significa algo o tiene una mínima utilidad. Usted, el que lee estas líneas, necesita que al otro lado de este papel, de esta pantalla, aporreando este teclado, haya una buena persona. Lo decía Ryszard Kapuscinski, y lo reitera cada día un titular que, en algún lugar del mundo, enfurece a alguien. Noticia es lo que alguien no quiere que se lea, el resto son relaciones públicas. Y mientras haya una sola persona al otro lado, nosotros estaremos aquí para poner en negro sobre blanco, con nuestra mejor intención, lo que creemos justo. Mientras seamos buenas personas, este viaje llegará a buen puerto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos