Brindis al sol

Brindis
al sol

«La Agencia para la Población de La Rioja 2030 no colma ninguna de las expectativas: ni ofrece soluciones, ni fija un calendario, ni reserva una gran partida presupuestaria para resolver el 'reto demográfico' que, dicen, tanto les preocupa»

ÍÑIGO JÁUREGUI

Por fin. Tras meses de espera, la Agenda para la Población de La Rioja 2030 ha arrojado sus primeros resultados. Y lo ha hecho por partida triple: a través de un informe de algo más de cien páginas, en el que se establece un diagnóstico y siete objetivos estratégicos; de una consulta-cuestionario con catorce preguntas (, 3-XI-17), y de varios titulares periodísticos en los que se anuncia, a bombo y platillo, la firma de un solemne pacto por la emancipación de los jóvenes riojanos , 8-XI-17 y , 16-XI-17).

Las tres iniciativas suponen una declaración de intenciones e indican, sin ningún género de duda, los problemas demográficos a los que se enfrenta la sociedad riojana, las prioridades que establece la Agenda y las medidas que el Gobierno pretende adoptar en los próximos ejercicios. Pues bien, tras examinar con cierto detenimiento los documentos que están disponibles en la red, hemos sentido cierto desasosiego o, mejor, cierta decepción porque la dichosa Agenda no colma ninguna de las expectativas que habíamos depositado en ella: ni ofrece soluciones, ni fija un calendario, ni reserva una gran partida presupuestaria para resolver el «reto demográfico» que, dicen, tanto les preocupa. Las objeciones que se nos ocurren pueden resumirse en cuatro puntos:

1.) El problema más acuciante, el desequilibrio demográfico existente entre las poblaciones del Valle del Ebro y las de la Sierra, es relegado a un segundo plano. Si hacemos caso a los objetivos estratégicos formulados al final del informe de diagnóstico, la prioridad de la Agenda no es resolver o paliar la desertización de las áreas de montaña sino evitar la caída de la población en las zonas urbanas. La mayoría de los siete objetivos apuntan en esa dirección (apoyo a la natalidad, emancipación de los jóvenes, interculturalidad, programas de retorno, envejecimiento activo). El desarrollo territorial equilibrado y frenar el despoblamiento merecen un único y breve apartado, el quinto.

2.) Las iniciativas para favorecer el desarrollo territorial que propone la Agenda no sólo se conocen desde hace décadas, desde aquel 'Plan Lubia' que comenzó a fraguarse a finales de los 60, sino que además son papel mojado porque no hay forma de llevarlas a efecto. Es fácil, muy fácil señalar que se deben «dinamizar económica y socialmente las zonas rurales y de montaña de la región con el fin de favorecer su desarrollo por medio del aprovechamiento adecuado y sostenible de sus recursos». Eso está clarísimo. Pero cómo lo hacemos, qué medidas adoptamos para «mantener en ellas una actividad permanente y evitar los procesos de abandono rural» si todas las anteriores han fracasado. Los fondos europeos gestionados por las agencias de desarrollo (programas LEADER y FEADER) y las ocurrencias desarrolladas hasta la fecha (Barranco Perdido, truficultura, turismo termal, rutas senderistas, centros de interpretación, micología, protección de espacios naturales, anillos ciclo-montañeros, etc.) han tenido pocos o nulos resultado a la hora de fijar población y favorecer los flujos económicos. A este fracaso se unen, además, las dificultades que atraviesa el único sector que hasta ahora era viable, la ganadería extensiva.

3.) La emancipación de los jóvenes, la medida que, de momento, ha recibido una atención prioritaria, no sólo no tiene ningún efecto en algunas poblaciones sino que, además, puede ser contraproducente. En los pueblos pequeños, sencillamente, no quedan jóvenes o su número es testimonial. Y en los que no lo es, las medidas encaminadas a favorecer la emancipación pueden provocar su traslado a Logroño o a las cabeceras comarcales, con lo cual, estaremos desnudando a un santo para vestir a otro.

Según el citado informe, a 1 de enero de 2016 los menores de 16 años en La Rioja sumaban 49.790 efectivos (15,77% del total). De ellos, 23 residían en localidades de menos de 51 habitantes; 78 en pueblos de entre 51 y 100; 563 en los que tenían entre 101 y 250, y 909 en los que oscilaban entre 251 y 500. En conjunto, 909 jóvenes en edad escolar, un exiguo 8,1% del total de la población de esos municipios (19.437). Por otra parte, la Estadística Escolar del curso 2016/17 mostraba que las escuelas y colegios enclavados en las comarcas serranas (once centros con 61 unidades) albergaban 726 alumnos de un total de 53.442.

4.) Finalmente, la partida económica que los Presupuestos de 2018 destinan a financiar la Agenda no sólo es exigua sino que, además, aparece consignada bajo tres conceptos que ofrecen pocas esperanzas y ninguna solución a la crisis demográfica que se cierne sobre La Rioja. La primera asciende a 25.000 euros y se destina a la «mesa de los alcaldes» y a la promoción de encuentros con «agentes decisivos»; la segunda, de 500.000, servirá para financiar «iniciativas emblemáticas», y la tercera irá a parar a la «oficina para el retorno».

No resulta difícil imaginar qué destino van a dar los alcaldes a esos fondos pero es todo un misterio lo que se esconde tras esas «iniciativas emblemáticas». Esperemos que tras ellas no se oculten más experimentos fallidos ni más brindis al sol.

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