DE AQUEL BLINDAJE...

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ - EL TRAGALUZ

Durante años, las sentencias sobre las 'vacaciones fiscales' vascas representaron victorias morales para los riojanos. Morales, ahí se quedaba todo, porque sus consecuencias prácticas eran nulas más allá de que las autoridades forales asumieran que al amparo de su régimen no podían seguir cometiendo excesos tributarios. Pero, hecha la ley hecha la trampa. Así que con el fin de continuar aventajando fiscalmente al resto de comunidades desde la legalidad, el País Vasco encontró la solución en el 'blindaje' del Concierto Económico, un apaño del 2010 con el que el Gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero ganó tiempo para agotar aquella legislatura apoyándose en el brazo interesado del PNV. Cierto es que Rodríguez Zapatero no hizo otra cosa que lo mismo que el PP cuando gobernó sin mayoría absoluta. Con una salvedad: comprometió «una protección y seguridad jurídica» al régimen financiero vasco como ningún otro jefe del Ejecutivo español se había atrevido antes.

A pesar de aquella maniobra hipergarantista, las autonomías de régimen común siguieron reconociendo la especificidad foral, consagrada en la Constitución, pero reclamaron que esa misma Constitución no les impidiese avanzar y que, como mínimo, el cálculo del cupo (la cuantía que el País Vasco paga al Estado por los servicios no transferidos que este le presta) se hiciese con claridad. Ninguna expectativa se ha cumplido. El 'blindaje' confirmó el desequilibrio de España en favor de un territorio y el Gobierno se muestra tan diáfano a la hora de poner condiciones a la nueva financiación autonómica, como oscuro cuando se trata de satisfacer singularidades.

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