Los bizcochos y las comunicaciones riojanas

FÉLIX CARIÑANOS

El sábado pasado me llamó la atención, entre otros escritos, uno elaborado por Ana Vega y publicado en Diario LA RIOJA. Llevaba por título 'La galleta de Trafalgar', uno de aquellos panecillos o galletas cocidos dos veces, de ahí lo de biz (o bis) cochos, alimento común en las arriesgadas travesías de siglos pasados. Resulta que la aludida galleta, conservada desde entonces, salía a subasta en Londres por estas fechas. Una noticia original entre tantas otras que se nos sirven a cestos.

En esa mañana de tranquila lectura mi mente, modesta aficionada a la literatura gastronómica, voló a Santo Domingo de La Calzada. Es que yo soy un enamorado del bizcocho y resulta que en los libros asistenciales del Hospital de Peregrinos y Pobres de esta ciudad aparecen decenas de citas donde se alude a este dulce -muy distinto del marítimo citado- como alimento de los enfermos, sean romeros, transeúntes o necesitados. Los beneficiarios lo mismo son extranjeros que españoles nacidos en tierras cercanas o lejanas. El bizcocho se nombra constantemente junto al carnero, los huevos, el azúcar, la canela, el vino, la nieve... Algo semejante acontece en la documentación conservada del Real Hospital de San Antonio Abad de Villafranca de Montes de Oca, ya hacia Burgos. Aquí la ración de bizcochos en seco o en vino forma parte de la dietética prescrita por los médicos para algunos pacientes determinados.

En 'La cocinera moderna', obra editada en la Imprenta Casa de Beneficencia, Valencia, 1888, se citan los merengues con bizcochos, mientras que en el 'Reglamento General Interior de la Junta de Beneficencia'(1848) de mi pueblo (Viana, Navarra) se dispone que los facultativos, «siempre que contemplen útil y necesario para el alivio o curación de algún enfermo el mandarle gallina, pollo, vino generoso, bizcochos y cualquier otro artículo que no se expresa en este reglamento», ordenen se les ofrezca «porque el establecimiento nunca debe reparar en hacer cualquier sacrificio siempre que de ello resulte alguna utilidad a los enfermos».

Discurre bien el lector al opinar que, si este placer se ofrecía a los plebeyos, con qué no se regalarían en las altas instancias. Francisco Martínez Montiño, cocinero mayor del rey Felipe III, se explaya largamente acerca de esta delicia que nos ocupa en su 'Arte de cocina, pastelería, vizcochería y conservería'. Hasta la condesa de Pardo Bazán le dedica tres recetas en «La cocina española moderna».

La mención de esta ilustre dama galaica dentro de estas líneas tan golmajeras me transportan a las extremadamente corteses y edulcoradas declaraciones del señor Rajoy en su reciente visita a Logroño. Oh, ellas me inspiran una jota muy cercana a otra mítica del amado folclore riojano: «En La Rioja ya hay tranvía / y también tenemos metro / y ha dicho el señor Mariano / que lo del AVE está hecho». Mojemos bizcochos.

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