La bienpensancia y las tres reinonas de la cabalgata

CHAPU APAOLAZA

Antes, dentro de cada español había un entrenador de fútbol; hoy hay un organizador de cabalgatas de reyes. Cuando los delanteros aún tenían bigote y los defensas, pelos en las piernas, en las barras de los bares se daba lecciones sobre la alineación de España para el mundial y ahora cada cual tiene una opinión sobre si es adecuada la carroza de Baltasar. Desde que Carmena vistiera a Gaspar de mamarracho con una cortina de baño, la cabalgata de reyes se ha convertido en una cuestión espinosa para España. Cualquier día de estos temo abrir el Washington Post y encontrarme un artículo que trate con la habitual tensión pedagógica, de cómo España tendrá que abordar una reflexión sobre los reyes magos y de cómo podría afectar esto a la estabilidad europea. No descarto que Julien Assange, que corre todos los balones, vaya a pronunciarse sobre cómo le queda la barba a Melchor y nos muestre el camino del progreso en una de sus noches de agitación, chicha y Twitter en la embajada.

Este año anda la gente muy preocupada porque en la cabalgata de Vallecas vayan a salir tres 'drag queens' en una carroza. Andan saltando entre los arbustos los extenuantes adanistas de la nueva política, dispuestos a reformular el mundo, y los que a todo gritan que no puede ser. En su intento de darle un sentido a todo, los primeros cansan a un caballo de madera. A los segundos se les está viendo el cartón. Por el Valle del Kas van a desfilar tres reyes magos y tres reinonas con nombres deliciosos: Roma Calderón, Amapola López 'La Prohibida' y Dnoe Lamiss y hay gente que ha entrado en taquicardia por el presunto ultraje y ponen el grito en el cielo por lo que les vayan a enseñar a los niños. En realidad, 'La prohibida', a la que también llevaban regalos los Reyes cuando era cría, ya ha anunciado que su número consiste en tres drags disfrazadas de peluche en pijama y que el mensaje que quieren transmitir a los niños es que se vayan pronto a la cama. Claro que a los hijos de la bienpensancia no les va a venir una drag a dar órdenes, que para eso están sus padres.

Una legión de gente ha venido a pronunciarse sobre el asunto con ardor guerrero. Creen que está fuera de lugar que salgan las artistas en la misma comitiva que los sabios de Oriente porque desvirtúa el carácter cristiano de la fiesta. El problema viene a la hora de argumentarlo. A lo mejor es que no les gusta la estética drag y sobre gustos se podría hacer una encuesta, aunque sería un lío preguntarle a todo el mundo. O quizás es que atenta contra la autenticidad porque haya gente que vaya a tener que explicarle a su hijo por qué esa señora tiene nuez y peluca, como Gaspar, por cierto. O tal vez rabian porque cree que no pega en Navidad una bailarina y sea más cristiana una carroza de Bob Esponja. Quizás alguno se ponga estricto sobre si La Prohibida sigue los preceptos cristianos. Una encuesta de conciencia y pecado a todos los participantes del evento, incluidos los padres, sería trabajoso, pero desde luego arrojaría sorprendentes resultados. O quizás a final de cuentas, el asunto sea más sencillo y a toda esa gente lo que les moleste sean los maricones. Eso tiene un nombre.

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