BARRAS Y ESTRELLAS

DAÑOS COLATERALES - LUIS JAVIER RUIZ

Hubo un tiempo en el que lo más americano que había en Logroño era Don Burguer, una pequeña hamburguesería que estaba en uno de esos locales que conectan la calle Villamediana y Jorge Vigón a la altura del Parque del Carmen. Era, cuando los cumpleaños aún se celebraban en casa, el 'chiquipark' al que rara vez acudíamos para tirar de las orejas a algún compañero de clase. También estaba la Coca-Cola, la Pepsi y los Levi's, pero poco más allá se extendía la 'yankización' de aquella pequeña capital de provincia. De eso hace demasiados años. Tantos que Don Burguer dejó de existir y su histórico local es ahora una tienda de ropa en la que el olor a fritanga ha dejado paso al estandarizado ambientador comercial.

¿Veinte? ¿Treinta? años después, el proceso de americanización está a punto de completarse. Las grandes franquicias de comida rápida ya se han hecho un hueco en la vida de la ciudad; lo han intentado las de esos donuts de colores que se comen a dos carrillos los policías de las películas; el Black Friday ya es nuestro; y cada vez hay más gente que llama barbacoa a la chuletada de toda la vida. Quizá le suene menos 'chic'.

Y luego está la locura de Halloween. Seguro que muchos de ustedes se disfrazaron anoche de bruja, de monstruo, de zombi o de algo parecido y salieron a la calle. Alguno, en un alarde de inmersión cultural, incluso llegó a preguntar eso de truco o trato sin saber qué coño es truco y qué es trato. Ridículo, sí, pero como el McDonald's Halloween ha venido para quedarse.

Ya solo nos falta el Día de Acción de Gracias, el último jueves de noviembre. Más allá del pavo... ¿se imaginan qué puente nos podríamos preparar con la Inmaculada y la Constitución?

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