Bajo techo

Los objetivos que maneja el Gobierno parecen suficientemente razonables como para que la oposición matice su crítica

El Gobierno aprobará hoy, en un Consejo de Ministros extraordinario, el techo de gasto correspondiente al ejercicio 2018 tras elevar al 3% la previsión de crecimiento para el presente año. El Ejecutivo Rajoy tiene el propósito de incrementar en 1.497 millones de euros el gasto no financiero, lo que supondrá el 1,3% de la magnitud establecida para 2017, que fue de 118.337 millones. El Ministerio que dirige Montoro tiene la esperanza de incrementar en un 7,9% los ingresos por tributos, con lo que se dispondría a afrontar tres objetivos al mismo tiempo: el señalado aumento presupuestario, la rebaja del déficit de las administraciones y una eventual reducción para determinados tramos del IRPF. Nadie en España podría renegar de esos tres objetivos, y tampoco hay razones para pensar que se trata de un horizonte imposible. Pero ni el Gobierno está en condiciones de dar por cierto el buen comportamiento de la economía durante los próximos dieciocho meses ni está en situación de contar con el apoyo más o menos entusiasta de las fuerzas parlamentarias concernidas por las pretendidas buenas nuevas. La renuencia de las comunidades autónomas gobernadas por partidos distintos al PP para secundar las cuentas preliminares que maneja el gabinete presidido por Rajoy cuando éstas exigen la bajada del déficit global de las administraciones territoriales hasta el 0,3% obliga al Ejecutivo central a tratar de satisfacer la necesidad que tienen aquellas de mantener el nivel de gasto en materias que les son propias, como la sanidad, la educación y los servicios sociales. Por otra parte, la negativa que apunta el PSOE a secundar el techo de gasto propuesto por Montoro exige de Rajoy emplearse a fondo en la negociación con Ciudadanos para así facilitar también la disposición favorable de los grupos que, como el PNV, contribuyeron a la tramitación de los Presupuestos 2017. En cualquier caso ni los socialistas están en condiciones de cargar de ideología y ánimo opositor la discusión sobre el marco general de las finanzas públicas ni al Gobierno del PP le interesa servirse de la posible oscilación del PSOE entre la abstención y el no ante las cuentas públicas de 2018 para erosionar políticamente el regreso del Pedro Sánchez a su secretaría general.

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