AUTO DE FE

MARCELINO IZQUIERDO

El sábado pasado, en pleno puente del Pilar, la localidad de Zugarramurdi recibió más de cuatro mil visitas. Era tal la avalancha de turistas que el Ayuntamiento se vio obligado a distribuir de forma estratégica a un puñado de improvisados guardias de tráfico para evitar el caos en sus estrechas calles. Muchos tuvimos que aparcar el coche en la carretera hacia Francia, a más de kilómetro y medio del centro urbano. Si al Museo de las Brujas se podía acceder con cierta dificultad, visitar la cueva del akelarre era como ir en una procesión o tapear en Laurel durante los sanmateos.

Los días 7 y 8 de noviembre se cumplen 407 años del Auto de fe de Logroño, que culminó con once acusados por parte de la Inquisición quemados en la hoguera. Gracias a la 'crónica periodística' publicada por Juan de Mongastón en enero de 1611, el proceso contra las brujas de Zugarramurdi es uno de los más famosos del mundo, del que se han realizado películas, series de televisión y se han publicado decenas de libros y cómics en varios idiomas.

Desde que Tomás Santos se implicara en el 400 aniversario del Auto de fe, tan sólo la ilusión de diferentes asociaciones, , hace posible que cada año -en esta ocasión, durante el primer fin de semana de noviembre- la capital riojana rememore uno de los hechos más importantes de su historia. Sin embargo el Ayuntamiento logroñés permanece a espaldas de cualquier iniciativa que suene a cultura, a tradición, a patrimonio, privando así a sus vecinos de conocer sus señas de identidad y cercenando buena parte del potencial turístico que posee la ciudad. Ya perdió el Consistorio la gran oportunidad de crear un centro temático sobre el Auto fe en la Casa del secretario de la Inquisición Mateo de Nuevas y no parece que esté por la labor de enmendar su yerro.

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