Aprietos para el Gobierno

La dureza de la justicia con los independentistas dificulta la aplicación pacífica del artículo 155

MARGARITA SÁENZ-DIEZ

La suspensión provisional de la autonomía de Cataluña no había comenzado con mal pie. Los altos funcionarios del Estado con mando en nueva plaza se esforzaban en pisar pocos callos. Pero, ¡ay!, el Ministerio Fiscal, activado desde la Moncloa, emprendió una estrategia que ha acabado con el encarcelamiento de un Gobierno autonómico y con un expresidente de la Generalitat en Bélgica, contra el que la Audiencia Nacional ha emitido una orden internacional de detención acusado de rebelión, sedición, malversación, prevaricación y desobediencia a la justicia.

Sí. Cometieron delito. Proclamaron unilateralmente la independencia, celebraron un referéndum ilegal y levantaron acta de los resultados, aunque fueran inciertos. Tanto el Govern como el Parlament replicaron las sentencias y autos del Tribunal Constitucional con grandes cortes de mangas. Pero la Fiscalía General ya estaba en guardia desde el momento en que Mariano Rajoy no tuvo que hacer maletas al ser confirmado como presidente del Gobierno.

Pero el fiscal general José Manuel Maza, que había instado a sus asesores a encontrar interrelaciones entre el tumulto y el tipo penal de rebelión, ya consiguió el encarcelamiento de los dos 'jordis' por rebelión tumultuosa. Y ahora, el Tribunal Supremo, tras dar tiempo a Carme Forcadell y al resto de la Mesa del Parlament para que preparen su defensa, está considerando eliminar de la acusación el delito de rebelión para sustituirlo por el de conspiración, ya que la violencia apenas hizo presencia en las movilizaciones de protesta.

Tampoco es de recibo el papel sumiso desempeñado por la Audiencia Nacional que acabó con el envío a prisión preventiva e incondicional de ocho consejeros de la Generalitat, cuando no es competente para instruir y juzgar el delito de rebelión. En 2008, todos sus magistrados reunidos en pleno así lo proclamaron.

La bochornosa forma con que fueron tratados al ser trasladados a la cárcel de Estremera Oriol Junqueras y los ex consellers apunta a nuevas denuncias que enrarecerán aún más, si cabe, el ambiente.

Pero la penúltima sorpresa la ha dado desde Bélgica el «prófugo» Carles Puigdemont. Está decidido a presentarse como candidato a la presidencia de la Generalitat, al frente de una lista unitaria de partidos independentistas.

Una iniciativa que ha puesto los pelos de punta a la dirección de Esquerra Republicana (ERC), cuando precisamente los sondeos daban al partido de Junqueras y de Tardá como seguro vencedor con un 27% del voto. ¿Intentará el cesado Puigdemont pasar también factura a ERC por bloquear su negociación con Rajoy para evitar la Declaración Unilateral de Independencia?

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