Ante la agresión a nuestras pensiones

Ante la agresión  a nuestras pensiones

Unade las más antiguas reivindicaciones de la clase obrera ha sido asegurarse un sistema público de pensiones. La clase obrera siempre tuvo claro que, mientras existiese el capitalismo, uno de los primeros objetivos a consolidar era afianzar unos ingresos para los tiempos en que la fuerza de trabajo quedase desamparada por falta de pensiones públicas contra el desempleo, la enfermedad y la vejez, tres contingencias que eran ineludibles y a las que había que darles una cobertura permanente y segura.

A nivel de Europa, «el sistema de aseguramiento mutual de los riesgos del trabajo hunde sus raíces en los gremios, cofradías y hermandades de la Edad Media y responde a un principio humano esencial en toda sociedad: la ayuda mutua, entre los posibles afectados, ante situaciones de infortunio más o menos imprevisibles. Especialmente para hacer frente a la enfermedad, al accidente, a la muerte del trabajador y a las necesidades de la familia. Con la Ley del Seguro de Enfermedad de 1883, promulgada en Alemania en tiempos del canciller Otto von Bismarck, se inicia una intervención lenta, pero continuada de los Estados europeos en materia de protección social para los trabajadores. El Estado no sólo interviene legislando, también podían participar en la financiación y garantizar las prestaciones. En esta etapa se aplican las técnicas actuariales del seguro, por el sistema de reparto, y se gestiona cada riesgo por separado».

La clase obrera española no se mantuvo ajena a estas luchas y cambios. Uno de los primeros hitos en estas reivindicaciones se da con la legalización de las primeras asociaciones obreras, cuando el Gobierno concedió el 28 de febrero de 1839 la autorización de sociedades mutualistas y cooperativas, aunque dejaba a los dirigentes políticos regionales su reconocimiento.

Las transformaciones se seguirán desenvolviendo en paralelo con otros países de nuestro entorno: resolución de conflictos y constitución de sindicatos, normas de salubridad, legislación social como la creación de la Comisión de Reformas Sociales en 1883, Ley de Accidentes de 1900, creación del Instituto de Reformas Sociales en 1903, creación de la Inspección de Trabajo en 1905, del Instituto Nacional de Previsión en 1908 y del Ministerio de Trabajo en 1920. Otros hitos que merecen ser destacados en estas luchas son el Retiro Obrero en 1919, el Seguro Obligatorio de Maternidad en 1923, el Seguro de Paro Forzoso en 1931, el Seguro de Enfermedad en 1942 y el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) en 1947, todavía vigente.

Debido a todas estas leyes implantadas como fruto de las luchas de la clase obrera, llega un momento en que los diversos gobiernos franquistas pasan a considerarlas como una «cuestión social» que ha de recaer, menos sobre el ministerio de orden público, y más directamente sobre la nueva función política del Estado y de la Administración.

Vendrán a complementar esta tendencia en la protección social la Ley de Bases de la Seguridad Social en 1963 y, posteriormente, consolidada con la Ley de la Seguridad Social de 1966 y reformada por las del 1983 y la del 1994.

Todas estas leyes, que marcaban una línea lenta con respecto a otros países europeos, pero positiva para la población de nuestro país en el desarrollo del bienestar social, vendrán a ser interrumpidas, cuando no fuertemente deterioradas, por las modificaciones aplicadas en el Pacto de Toledo (1995), y los recortes de las dos Reformas del 2011 y 2013, aunque la del 2011 solo había que derogar parte de ella.

En el 2013 el Gobierno del PP, da un golpe a través del Boletín Oficial del Estado, gracias a su mayoría absoluta, contra los jubilados y pensionistas.

¿Y cómo nos podemos defender de estas agresiones del PP? Manifestándonos, en las concentraciones propuestas por los sindicatos UGT y CCOO.

Desde aquí hacemos un llamamiento a todos los jubilados y pensionistas de La Rioja para que hoy a las 12 horas nos concentremos frente a la Delegación de Gobierno para indicar nuestro malestar e indignación de la patochada de subida del 0,25% de nuestras pensiones, y solicitando la derogación de la Ley del 2013 ya que esta ley nos ha llevado a la disminución de ingresos a la Seguridad Social por la Reforma Laboral efectuada.

Cuantos más participemos, mayor será la repercusión que tendrá entre los políticos que, poco a poco, nos están llevando a la miseria.

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