35 años con las familias en la educación pública

35 años con las familias en la educación pública

«Necesitamos convencer a las familias de que su contribución es vital para la educación de sus hijos y debemos persuadir a parte del profesorado y de la sociedad de que las ampas sirven para algo más que para preparar la chocolatada de las fiestas»

Hoy nos gustaría celebrar un aniversario que invite a reflexionar sobre un tema importante: la educación. Hace treinta y cinco años se fundó la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de La Rioja. Esta Federación representa al 95% de las familias de la escuela pública de La Rioja, gracias a las ciento diez AMPA (asociaciones de madres y padres de alumnos) que forman parte de la misma. Aprovechamos esta efeméride para explicar la visión que tenemos del sistema educativo y de lo que nuestra federación puede aportar a la educación riojana.

El sistema educativo es una gran institución. Grande en los dos sentidos, en su tamaño y en las bondades del mismo. Nadie discute el beneficio que aporta una buena educación pública al conjunto del país. Y nadie es indiferente al volumen que supone su funcionamiento por el número de personas que trabajan en ella, los recursos que necesita o la gran cantidad de alumnado al que atiende. Esto es indiscutible y como ciudadanos estamos dispuestos a sostener y, si es posible, mejorar nuestra educación pública.

Pero vamos a plantear otras cuestiones que a veces pasamos por alto. Como toda organización de gran tamaño, la escuela necesita de una jerarquía y de unas directrices organizativas claras. Pero los beneficiarios de este servicio, el alumnado y sus familias, ¿qué papel tienen en este sistema? Los padres y madres que dejamos a nuestros hijos e hijas en manos de esta institución, ¿no deberíamos ser tenidos en cuenta sobre todo lo que acontece dentro del colegio? Esta es la principal función de las asociaciones de madres y padres: que la voz de las familias tenga cabida en la escuela y sea escuchada (de verdad).

Todavía hay muchas personas que trabajan en el sistema educativo que consideran que los padres no pintamos nada en el centro: «Dejen al niño aquí que nosotros nos encargamos, somos profesionales». Al igual que hay familias que delegan la educación en los colegios y se consideran no responsables de la conducta y el aprendizaje de sus hijos: «Que le enseñen en la escuela, yo no tengo nada que ver».

Pues bien, frente a esas posturas, los padres de las ampas consideramos que hay otra manera. No queremos ocupar el lugar de los docentes, pero queremos que se nos escuche y queremos que se nos deje colaborar plenamente en la vida escolar. Sabemos que es difícil. No estamos acostumbrados a participar ni a permitir que se participe. Cambiar la forma de relacionarnos en nuestros centros escolares no es fácil porque hay desconfianza mutua entre docentes y familia, como la hay entre ambos y la Administración. Modificar el modelo educativo actual es un proceso que producirá roces, incluso conflictos.

Pero creemos que es el único camino posible. La educación de nuestros hijos e hijas necesita de todos, principalmente de la familia en la parte social y principalmente de los docentes en la académica; pero de la interacción de ambos, también. Porque la escuela es una parte indivisible de la vida de los niños y si no somos capaces de ponernos de acuerdo entre profesores y progenitores a las nuevas generaciones las va a educar Youtube.

A las asociaciones de padres y madres todavía nos queda mucho camino por andar. Necesitamos convencer a las familias de que su contribución es vital para la educación de sus hijos. Y debemos persuadir a parte del profesorado y de la sociedad de que las ampas sirven para algo más que para preparar una chocolatada en las fiestas. Convencidos de esto, desde la Federación de APAS seguiremos trabajando como interlocutores entre profesores y la Consejería de Educación apostando por la innovación, el cambio del modelo de convivencia y la mejora de los servicios anejos al sistema educativo (transporte, comedores, educación temprana, infraestructuras, etc...)

Finalmente, desde esta tribuna queremos reconocer y agradecer la dedicación y el trabajo de quienes nos antecedieron. Al grupo de personas que hace 35 años fundaron esta federación y a quienes han continuado con esa labor hasta nuestros días convencidos de que el trabajo conjunto, y la colaboración entre diversos centros escolares bajo el manto de una federación, mejora a la totalidad de todos ellos. Y, por supuesto, un último agradecimiento a todos los padres y madres que, voluntariamente, colaboran o participaron en sus ampas pensando siempre en lo mejor para nuestros niños. Sin esas familias, no somos nada. Muchas gracias de corazón.

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