25 años de la Comisión Anti-Sida

25 años de la  Comisión Anti-Sida

Al volver la vista hacia el pasado una brisa de nostalgia nos ha de recorrer en mayor o menor medida. Sin embargo, recordar el pasado no tiene mucho sentido si no se hace con proyección a futuro, pues mal podremos programar éste si desconocemos nuestro pasado y nuestro presente.

El escenario establecido en 1992 era el de una infección viral en la que se conocía perfectamente las características del virus, su ciclo vital y las células dianas del organismo humano por él afectadas. A este conocimiento se llegó desde las primeras investigaciones publicadas en las revistas especializadas en 1983. También se conocían los mecanismos de transmisión, a saber, relaciones sexuales no protegidas, contacto con la sangre infectada, principalmente compartiendo jeringuillas y de madre a hijo durante embarazo, parto y lactancia. Así pues, podíamos considerar que estábamos ante una enfermedad infectante, transmisible a través de una serie de prácticas, pero no contagiosa por las actividades cotidianas de la vida. Además se trataba de una pandemia, es decir que afectaba a toda la población mundial en mayor o menor medida según países y áreas geográficas. Pero su principal característica era la estigmatización y exclusión social fruto de la ignorancia, tabúes y prejuicios sociales. Esta estigmatización llegaba incluso al mundo sanitario donde las fichas de los enfermos eran marcadas con puntos rojos de alerta. Desde el punto de vista médico la población afectada era de jóvenes que presentaban cuadros clínicos de extraordinaria gravedad con progresivas infecciones por gérmenes poco habituales hasta entonces y tumores que conducían al mortal desenlace en meses o pocos años.

Es en este escenario donde surge la Comisión Ciudadana Anti-Sida de La Rioja. Los miembros que la componen proceden fundamentalmente del medio sanitario y personas de gran compromiso social procedentes en su mayoría de grupos parroquiales. Se establecen áreas de trabajo psicosocial, grupos de auto-apoyo, equipos para la formación- difusión de la información y prevención de la enfermedad. En los años inmediatamente posteriores se producen contrataciones en las áreas de trabajadoras sociales, psicólogas y enfermeras siempre con un matiz de voluntariado que aunque mermado en número se mantiene hasta nuestros días. Los presupuestos de la Comisión proceden del convenio anualmente renovable con la Consejería de Sanidad del Gobierno de La Rioja y del Ministerio de Sanidad en su Plan de lucha contra el Sida; en menor medida las cuotas de los socios y subvenciones puntuales a programas completan dichos presupuestos.

La primera mitad de la década de los 90 fueron años duros, con gran aumento en el número de casos. En 1995 pusimos en marcha un programa preventivo de intercambio de jeringuillas y distribución de material profiláctico que continúa hasta nuestros días. En 1996 abrimos un piso de acogida para que los enfermos excluidos socialmente pudieran tener una muerta digna.

Al final de la década de los 90 iniciamos conjuntamente con Cáritas y El Gobierno de La Rioja un programa de prevención de la transmisión vertical de madre a hijo en la República Dominicana. Los resultados del programa fueron altamente positivos con una prevención estimada de infección a 1.500 recién nacidos. El Gobierno de la República Dominicana nos manifestó su agradecimiento por la labor realizada en 2003, reconocimiento que se produjo nuevamente en 2005, por nuestra continuada labor en la prevención de la infección en el citado país.

El final de los años 90 marca un antes y un después en el escenario de esta infección. Disponemos ya de tratamientos efectivos que hacen de la enfermedad un proceso médico crónico clínicamente controlable. Los programas de la Comisión se adecuan a los nuevos tiempos y el recurso del piso de acogida cierra sus puertas definitivamente en 2010 coincidiendo con la crisis económica. La Comisión se centra en programas dirigidos a poblaciones vulnerables como prostitución e inmigrantes. Colaboramos con diversas asociaciones relacionadas con los afectados, obteniendo reconocimiento como el 'IV Premio Rosa' de la asociación Gylda. Nuestros programas se enfocan hacia la visibilidad y normalización social de esta infección teniendo en cuenta que su aspecto de estigmatización social ha variado muy poco a lo largo de estos años.

Actualmente es muy importante el diagnostico anónimo y precoz de casos ocultos. Por ello, en 2011 ponemos en marcha el test de diagnóstico rápido con una muestra de saliva en la sede nuestra asociación. Con muy buenos resultados, obtenemos por dicho proyecto, el premio 'Al alma solidaria' instituido por el periódico La Rioja y Obra Social 'La Caixa' para el citado programa.

A lo largo de estos 25 años nuestro trabajo ha sido en ocasiones oscuro y más en estos tiempos, lo que acarrea para los implicados en este proyecto un sentimiento de soledad creciente. El futuro a corto y medio plazo de la Comisión Ciudadana Anti-Sida de La Rioja lo marcará el apoyo que reciba de los afectados y de su entorno cercano.

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