ENTRE DOS AGUAS

CARMEN NEVOT - ARRANCHAR A SON DE MAR

Como cualquier cuestión que se repite a lo largo del tiempo, el desafío independentista catalán ha acabado produciendo un tedio proporcional al rechazo que ya despierta la estelada entre los no secesionistas. No tanto por la confrontación de ideas ubicadas en polos opuestos, sino por la ruptura que ambas posiciones han infligido en el seno de la sociedad catalana, en algunas dinastías catalanas que han elegido el silencio en las reuniones familiares y entre los catalanes y el resto de España. Una grieta de complicada sutura que muy probablemente ninguna formación -salvo Ciudadanos, que abanderó la petición del 155- pensó que llegaría tan lejos.

Ahora bien, en un proceso tan prolongado como el 'procés', en este juego de sordos, lo más curioso es ver cómo cada formación toma posiciones y de todas ellas la de Podemos es la que más se sitúa entre dos aguas. Es, sin duda, la más confusa. En un carta enviada por Pablo Iglesias a los seguidores de la formación morada para explicarles su posición sobre el artículo 155, aseguraba que la intervención de la Generalitat suponía un ataque a la democracia -curioso que no dijera lo mismo cuando el Parlament aprobó la ley del referéndum acallando al PSC, al PP y a C's- pero el destinatario del ataque no era tanto el Ejecutivo de Rajoy, como el PSOE y su líder, a quien tanto tentó con la coalición de izquierdas. Básicamente, la formación morada se ha convertido en el forúnculo en las posaderas del secretario general de los socialistas, en el ave rapaz que otea de puntillas en la roca esperando un traspiés del nuevo Sánchez para hacerse con un puñado de votos y arrogarse el papel de líder de la única izquierda del país.

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