El Adelantado en Bruselas (Astracanada lírica en tres actos)

FERNANDO SÁENZ ALDANA

Flippo VI, Rey de las Españas (contratenor)

Don Mariano el Ignífugo, Conde-Duque de Génova, su valido (bajo)

Sor Aya, su fiel mano diestra (bajita)

El Vizconde de la Junquera, pagés rebelde (tenora de cobla)

Cárglas «Pusdelmón», virrey traidor de Cataluña (tenor bufo)

Jodofredo de Bovaina, Gobernador de Flandes (barítono)

El Adelantado Francisco de Correa, conseguidor (bajo fondo)

Don Álvaro Pérez del Mostacho, compinche del anterior (más bajo aún)

El fantasma del Duque de Alba (papel hablado)

Acto I:

La sistemática desobediencia de la legalidad en el virreinato catalán, consentida por conveniencia de la corte de Madrid, alcanza el colmo con la proclamación de una República independiente. Tras la enérgica intervención del rey Flippo sin soltar un solo gallo, su valido Don Mariano, llamado el Ignífugo por su incombustibilidad política, reacciona enviando un Tercio del temible 155º Batallón a sofocar la rebelión. El poderoso Vizconde de la Junquera y otros cabecillas rebeldes son encarcelados pero el principal traidor, el sátrapa Cárglas, conocido en la corte como Pusdelmón («Pus del mundo»), logra huir de España por los dominios del Vizconde escondido en un carro cargado de nabos y coles con destino a Bruselas.

Acto II.

El Conde-Duque designa a Sor Aya superiora territorial de Cataluña y exige al gobernador de Flandes la entrega del traidor Cárglas, pero Jodofredo de Bovaina, un resentido contra España por su antiguo dominio sobre los Países Bajos, se pone flamenco y la deniega pretextando que el exiliado se gana la vida honradamente reparando cristales, espejos y vidrieras. Mientras el Vizconde y sus secuaces intrigan desde prisión para devolver el poder a Cárglas, el de Génova sufre terribles pesadillas en las que un rollizo niño desnudo con el rostro del prófugo se le mea encima entre carcajadas desde lo alto de una fuente. Enfurecido, el Ignífugo solicita al rey Flippo permiso para enviar a Flandes los dos Tercios restantes del 155º. El monarca accede pero advierte a su valido de que si fracasa perderá la cabeza.

Acto III.

El espíritu de Don Fernando Álvarez de Toledo, Duque de Alba, se aparece en sueños a Don Mariano para recordarle que en Flandes a los criminales de lesa majestad se les decapita en la Gran Plaza. Horrorizado y siempre temeroso de la guerra, el valido saca de la mazmorra un célebre conseguidor, el Adelantado Francisco de Correa, a quien encarga adelantarse a los Tercios y traerse al Pusdelmón sin reparar en gastos, con la promesa de indultarlo si lo consigue. El Adelantado y su amigote Pérez del Mostacho parten en un carromato cargado de maravedíes ocultos en magdalenas. Dos semanas después regresan a la Villa y Corte con el traidor Cárglas encadenado y disfrazado de bufón, mientras Jodofredo toma posesión de su lujoso palacio en las paradisíacas islas caribeñas llamadas Antigua y Barbuda en honor al Conde-Duque, quien una vez más conserva la cabeza sin rebanar la de su enemigo.

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