La Rioja

Socialismo sin intención

La reunión que ayer mantuvieron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias inaugura un nuevo tiempo en las relaciones entre el PSOE y Podemos, tras los fallidos intentos de 2015 y 2016 para establecer una fórmula conjunta de gobierno alternativa al PP. Aunque persisten todas las incógnitas sobre la orientación y el alcance del diálogo establecido entre ambas formaciones. Sobre todo porque ni están solas ni conforman mayoría absoluta en el Congreso. Los socialistas se inclinan por condicionar la legislatura mediante iniciativas parlamentarias que contrarresten el dominio de Rajoy. El anuncio de que constituirán grupos de trabajo sectoriales deja en el aire su propósito. Si parten del compromiso previo de consensuar propuestas a impulsar conjuntamente, o se trata únicamente de hablar, sin que ello coarte la capacidad de iniciativa de cada cual. El encuentro entre el presidente Mariano Rajoy y Albert Rivera vino a 'contraprogramar' la imagen del día como recordatorio de que -más allá del marcaje que Ciudadanos ejerce en materia de corrupción- hay una mayoría de estabilidad de la que forman parte también el PNV y los grupos canarios. Pablo Iglesias no parece dispuesto a conceder a Pedro Sánchez el liderazgo de la oposición. Que este último no tenga escaño en el Congreso contribuye a distorsionar la lógica de la representatividad. Lo que Podemos trata de poner en valor es su libertad para la iniciativa parlamentaria como razón para erigirse en vanguardia política de la izquierda frente a un PSOE que tiende más bien a abstenerse. La ronda de encuentros promovida por Pedro Sánchez, que hoy le llevará a toparse con un Albert Rivera absolutamente reacio a adscribir a su partido a las filas de una oposición comandada por los reunidos ayer, está tan falta de intención que podría volverse en contra del PSOE dado que evidencia su indisposición para la travesía del desierto. El argumento de Iglesias, de que ni Podemos se hará con el Gobierno sin el concurso del PSOE, ni éste podrá llegar a La Moncloa sin Podemos, resulta demoledor para las aspiraciones de Pedro Sánchez y el nuevo socialismo, porque les condena a la más absoluta dependencia respecto a la opción emergente. Que Iglesias se alegrara ayer públicamente de que a Sánchez ya no le acompaña la dirección socialista de 2015 y 2016 es todo un anuncio de cómo se las gastará Podemos con el PSOE mientras se reúnan sin sentido.

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