La Rioja

Dos rumbos distintos

El entorno político europeo no deja de darnos sorpresas. En Francia, el presidente Macron ha conseguido en tan sólo unas semanas cambiar el signo de las encuestas y su partido, La República en Marcha, ha logrado una clara mayoría absoluta en las elecciones legislativas a la Asamblea Nacional del pasado domingo. Toda una victoria si tenemos en cuenta que el actual presidente prácticamente llegó a la política en diciembre del año pasado. Con su poderosa mayoría, Macron podrá llevar a cabo sin problemas su promesa de reformas estructurales, entre ellas, un cambio en la regulación laboral, que considera demasiado rígida, y también un cambio en el sistema de pensiones. Y tiene prisa, ya ha empezado a tener contactos con los principales líderes sindicales para hablar del actual sistema de protección al desempleo y de políticas activas de formación al empleo. Quiere tener estas medidas aprobadas para otoño, mientras que la reforma de las pensiones llegaría en 2018.

Mientras, en el Reino Unido se inician las conversaciones sobre el 'brexit' con un Gobierno de Theresa May inestable, al no conseguir la primera ministra en las elecciones del pasado 8 de junio mayoría suficiente como para poder avanzar en su programa económico. Aunque su Gobierno saldrá probablemente adelante con el apoyo de los Unionistas de Irlanda del Norte, está claro que no es el escenario que May contemplaba cuando decidió adelantar el calendario electoral (se supone que su objetivo era asentar una mayoría superior, justo lo contrario de lo que ha ocurrido). El voto británico se interpreta además como un castigo a la forma en que se ha afrontado el reto del 'brexit'. De hecho, parece que los británicos empiezan a plantearse el coste de la separación, y más que el temido 'hard brexit', podríamos hablar de un escenario mucho más favorable, que podría dejar al Reino Unido fuera de la UE pero dentro del Espacio Común Europeo. Esta sería además, sin ninguna duda, el mejor escenario en términos económicos y también para la cotización de la libra.

El que se llegue a esta solución amigable, sin embargo, pasa porque la actual primer ministro supere la oposición de los partidarios del 'hard brexit' dentro del propio partido conservador y también porque busque el apoyo en partidos de la oposición contrarios al 'brexit'. Esto permitiría a May además mantenerse en su cargo. Si esto no ocurre, volveríamos a la posición mantenida por el Gobierno británico antes de las elecciones del 8 de junio. Esto es, acudir a las conversaciones con la UE con el objetivo último de abandonar la Unión y también el Espacio Común Europeo. Con el escaso tiempo disponible, lo más probable es que en primavera de 2019 sólo lleguemos a un acuerdo transitorio, con dos años de difíciles negociaciones en los que la escasa mayoría de May en el Parlamento británico pueda poner en riesgo incluso su puesto como primer ministro. En este escenario, el coste económico sería mucho mayor, la debilidad de la libra se mantendría y el papel del Banco de Inglaterra sería muy complicado, pues tendría que seguir con sus medidas expansivas incluso aunque la inflación se mantuviera muy por encima del objetivo del 2% anual.

En resumen, los inversores parecen haber respirado con los resultados de las elecciones en Francia y el Reino Unido. En el primer caso, porque se augura un futuro de reformas estructurales que deberían asegurar el crecimiento sostenido de la economía francesa. En el segundo, porque el castigo a May podría implicar un menor riesgo de un 'hard brexit'. Pero no hay que confiarse. En ninguno de los dos países el camino será sencillo. La elevada abstención en los comicios franceses augura protestas a las reformas previstas, mientras que las dudas sobre la sostenibilidad del Gobierno británico van a seguir generando volatilidad ligada al 'brexit'. Añadido a las subidas ya acumuladas durante el año y a la caída de los volúmenes de negociación con la llegada del verano implica más volatilidad. No se confíen.

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