La Rioja

Pero... ¿qué persiguen los artistas?

Es posible que esté equivocado, aunque no lo creo. Una pregunta que suele plantearse cuando se habla de arte y de artistas es: «pero, ¿qué persiguen los artistas?». Unos piensan que es la fama, otros el dinero, quizás también la gloria, pero todo esto es pasajero, temporal, lo que de verdad buscamos los artistas es la inmortalidad. No somos los únicos y a lo largo de la Historia tenemos ejemplos muy claros. Todos los faraones egipcios buscaron la inmortalidad a través de sus impresionantes enterramientos y gracias a ello nos dejaron una magnifica arquitectura de pirámides y mastabas. Los políticos y militares no les van a la zaga. Todos han querido perpetuar su memoria a través de edificios singulares o estatuas en medio de las plazas principales de su ciudad. Lo peor que le podía pasar a un faraón es que el siguiente borrara su nombre de todos los edificios, de ahí esas laberínticas pirámides donde escondían su sarcófago. Y a los mandamases de cualquier época que tiraran su estatua al río, como le ocurrió a nuestro paisano el liberal Sagasta cuando ganaron los conservadores del generalísimo.

El que los artistas persigan la inmortalidad no quiere decir que no les guste la fama pasajera y el dinero. A todo el mundo nos gustan los halagos, rectifico, a casi todo el mundo, que luego me saldrá algún lector que me dirá que a él no le gustan los halagos. Además no son almas etéreas como los ángeles, necesitan dinero para vivir y si tienen una familia mucho más. la hipoteca, el coche, la lavadora, el colegio de los niños, etc. Aunque los artistas buscan la inmortalidad muy pocos la consiguen, en el camino se encuentran muchas dificultades. La primera son ellos mismos y sus dudas, además de sus cualidades para llegar a serlo, aunque se tengan buena voluntad, no todo el mundo puede ser artista. Cualquier creador, si lo es de verdad, siempre se está cuestionando sus obras, siempre duda si está en el camino correcto y aun cuando cree que sí, suele ser por un corto espacio de tiempo, pues otra vez suele volver a las andadas, vuelve a dudar y por ello, vuelta a empezar.

Luego están los críticos de arte, que como en todas las profesiones hay de todo, con buenas y malas intenciones, y aparte de las dudas del propio artista, están todas las que algunos críticos le pueden imbuir, algunas acertadas y otras no. Los críticos no están en posesión de la verdad y muchos han dado patinazos históricos. Por lo que lo mismo pueden ayudar, que pueden hacer mucho daño.

También tienen que luchar con los galeristas, algunos buenos y otros no. Al final no dejan de ser comerciantes de arte, por lo que su dedicación principal es vender pintura y en ocasiones aconsejan a los artistas, con ideas que posiblemente son acertadas, pero que en muchas ocasiones van diametralmente opuestas a las ideas del propio artista y esto le crea una zozobra importante, que algunas veces ayuda a la creatividad y otras no.

También tienen que luchar contra los poderes establecidos, políticos y no políticos, que siempre les han usado para sus fines. Me viene a la cabeza una historia que se cuenta de Marc Chagall, el cual se unió a la revolución rusa en el invierno de 1917. Abrió su taller y enseñó a pintar caballos de colores a todo el que apareció por allí. El primero de mayo del año siguiente recuerda que fue un día único, irrepetible, pues la gente estaba eufórica y colgaba de los balcones sus caballos de colores. Pero un día llegó de Moscú un comisario político encargado del arte. Traía retratos de los nuevos jefes. Sus caras, eso es lo que había que pintar una y otra vez y no caballos de colores y ahí se acabo la revolución para el genial artista. En la transición española el partido gobernante usó a los artistas, sobre todo pintores, para vender el cierto aire de modernidad que estaba adquiriendo este país. Si bien es verdad que gracias al afán coleccionista de alguno de nuestros reyes tenemos en España un Museo del Prado que es uno de los mejores del mundo.

En fin, que muy pocos artistas consiguen la inmortalidad, pero es tan bonito el luchar por ella... Y mientras, vamos haciendo un poco de arte con mejor o peor acierto según las cualidades de cada uno, pero que le viene muy bien a esta sociedad a pesar de que en las escuelas están suprimiendo las disciplinas artísticas y literarias.

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