La Rioja

CARAS, CARETAS Y CAROTAS

Mamá, quiero ser eurodiputado

Se dice que Europa, aunque más creo yo que sea la antigua Grecia, es la cuna de la cultura occidental. Démoslo por bueno y para que esto que les voy a contar no se les haga eterno aprieten conmigo el botón '>>' de la Historia y vean pasar las imágenes de la antigua Grecia y de la caída del Imperio Romano de Occidente, de la Edad Media, del Renacimiento, de la Edad Moderna y del comienzo de las colonizaciones.

Y, después de la época de las colonizaciones, vean cómo las naciones europeas se echan para arriba y llega la Revolución Industrial, y la Primera Guerra Mundial, y la Segunda, y una integración que dio lugar a la formación de la Unión Europea y al Parlamento europeo, que no es otra cosa que la institución que representa a los ciudadanos de la Unión y que está compuesto por 751 delegados eurodiputados. Bien. Pues hasta aquí. Ya hemos llegado. Parlamento europeo y eurodiputados. ¡Quién lo fuera! Unos, como doña Concha Velasco, quieren ser artistas y otros quieren ser eurodiputados. Motivos hay.

Ese ser en las nubes era yo,

Y pensaba con toda la razón

Que hay dos clases de gente nada más

Los eurodiputados y todos los demás.

Es normal que 751 señores arreglando Europa nos cuesten una pasta. Es normal. Hay que pagarles el sueldo, los alquileres, las dietas, los controles, los desplazamientos. en fin, para qué contarles. ya saben, lo de siempre, cuatro euros de nada: un sueldillo de más de seis mil quinientos euros netos al mes para ir tirando y una asignación para asistentes, (porque cada diputado dispone de un máximo de 24.164 euros mensuales para retribuir a sus asistentes y becarios).

En el espejo de mi habitación

Flotaba un eurodiputado en camisón,

En vez de preocuparse de jugar

Le daba solamente por soñar.

¡Ah!, y otras dietas de estancia, porque por asistir a las actividades parlamentarias cada eurodiputado recibe 306 euros diarios, siempre y cuando asista a la mitad de las votaciones. En caso contrario la dieta se reduce a los 153 euros. Lo que parece ser que quiere decir que los seis mil «bolos» que se llevan de sueldo es por ser eurodiputado y que luego cobran por trabajar de eurodiputado.

¡Ah!, que se me olvidaba, y una «pastita» de nada para pagar los gastos de viaje. Ya saben: avión en Business, trenes en primera y cincuenta céntimos de euro el kilómetro si viaja en su coche, como es lógico, según dicen, siempre que la distancia que recorran sea inferior a mil kilómetros.

¡Ah!, y la pensión de jubilación. que se me olvidaba también lo de la pensión de jubilación.

Mamá, quiero ser eurodiputado,

¡Oh! Mamá. ser muy bien pagado,

Firmar talonarios y cobrar pasta gansa

Mamá, por favor, compréndeme:

Quiero ser eurodiputado.

¡Ah!, y unas dietas de cuatro mil y pico euros para gastos generales, ya saben: alquiler de las oficinas, compra de equipos informáticos, teléfono, correo, fotocopias. nada, chorradicas. cuatro mil euros más en chorradicas y, asómbrense, en esta ocasión sin necesidad de ser justificados. ¡Un gasto de cerca de cuarenta millones de euros anuales que no necesitan ser justificados! Cuarenta millones fuera de control.

Y así podría seguir diciéndoles de lo que he leído en ese artículo que forma parte de The MEPs Project, una investigación llevada a cabo por 48 periodistas de 28 países de la Unión Europea que, en noviembre de 2015, demandaron a la Eurocámara ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que se publicasen los detalles de los gastos de los eurodiputados. Demanda que al parecer está todavía pendiente de sentencia. aunque están en ello, por lo que dicen.

Y así están las cosas y después de leídas a mí se me ocurre preguntar: ¿A ustedes no les parece que los ciudadanos europeos estamos aguantando por encima de nuestras posibilidades? ¿Han visto la pasta que se están llevando? ¿Alguien sabe el trabajo que están haciendo? Y, ¿el que no están haciendo? Pues así está esto, pero parece que no importa. Total. ¡hace un calor.! Hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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