La Rioja

OJO DE BUEY

Enciclopedismo

El otro día me encontraba en una casa sin acceso a Internet comenzando a escribir este artículo, cuando me hizo falta un dato que -¡cáspita!- no iba a poder consultarlo en la wiki, claro, ni en ninguna otra nube. Y me quedé desasistido. ¿Y ahora qué hago; dónde miro yo esto?, me dije. No me había visto en otra igual desde hacía wiki años. El dato era importante para seguir la redacción del artículo, aunque, la verdad, ahora ya no me acuerdo qué dato era. Ni de qué iba en ese momento el artículo. Seguro que no de lo que finalmente trata éste. Porque de pronto, como la casa era la de mis padres,. la vi. La tenía enfrente. En siete tomazos. Más tres apéndices. Comprados en la Librería Ochoa de Hermanos Moroy, 1. Con lomos de casi diez centímetros de grosor. Entelados en negro. E ilustrados con motivos vegetales en dorado: ¡la Espasa!, coño, ¡la Espasa-Calpe! Estamos hablando de ¡una señora enciclopedia!, de ¡la madre de todas las enciclopedias! Toda enciclopedia que se precie aspira a ser una 'Espasa'. Hay incluso tipos que aspiran ellos mismos a ser una 'Espasa'. 'La Espasa' ha sido siempre sinónimo de conocimiento enciclopédico. Hubo un tiempo en que ahí estaba todo, en las enciclopedias de papel, en las diversas 'Espasas' que han dado cuenta de cada detalle del Mundo conocido, y de sus reinos. Hoy, sin embargo, parecen desahuciadas, como las cabinas telefónicas y el sonido cuadrafónico. Yo mismo tenía muy abandonada 'la Espasa' de la biblioteca familiar, de la que tanto tiré para hacer trabajos del cole, cuando tenías que enterarte al instante quién construyó El Escorial. Y eso que es una versión abreviada; concretamente, se trata del Diccionario Enciclopédico Abreviado. Una 'Espasa' a tamaño natural supondría una habitación, un habitat. Sin embargo, la de casa, un Diccionario, sí, pero igualmente enciclopédico, era una adaptación al salón-comedor, pensada para convivir en el mismo lineal con los volúmenes del Círculo de Lectores, de Plaza & Janés, de la Colección Austral y de la Historia de España de Salvat. Y decidí virar el tema de la columna a este anónimo colosal, la enciclopedia, en la que durante siglos, mucho antes de la era wiki, permaneció colgado, o subido, o descargado, el saber a nuestro alcance. Se reprodujeron, al contemplar la secuencia de tomos -que permanecía encajada en su tramo de biblioteca de toda la vida- sensaciones y enigmas propios del uso infantil y juvenil que le dispensé. Entonces, por ejemplo, las palabras que figuraban en su lomos, tal que BEKKER, BEL, COZVIJAR, EZZELIN, IZZO, OCOZOL, OCRÁN, SANABÚ o SANACO, me parecían como términos de un conjuro, o de idioma kazajo, hubiera dicho hoy. Pero ahora he podido comprobar que no, que nombraba cosas, sitios o personas reales: un teólogo holandés, una unidad de transmisión telefónica, un pueblo de Granada, cierto caballero alemán, la profesión de médico en Argentina, una resina, una variedad de la arcilla, un poblado egipcio y el adjetivo sandio o mentecato en cubano (¡eso era SANACO!). Y luego el tacto: el tacto de las páginas, unas 1400 por volumen, la mayoría en un papel cercano en fragilidad y en trasparencia al papel Biblia (otra enciclopedia, si bien se mira). Encartados entre las páginas, los mapas -desplegables- y las láminas. Su textura es más gruesa; iluminada en mate la de los mapas -como pintados a mano por el propio cartógrafo- y en brillo la de las láminas: de los Criptogramas vasculares, de los peces y algas abisales (recuerdan a los dibujos de Riou para el viaje submarino de Verne), de la bisonte-hembra de Altamira, del retrato de Belmonte, de las razas humanas o de las piedras preciosas. Vida y color. También me he llevado alguna sorpresa en mi revisitación de la enciclopedia. Una de las primerísimas imágenes que aparece impresa, entre miles de ellas, es -tras la vista de una calle de Aalborg (Dinamarca), la estatua de Aarón en el Palacio del Arzobispal de Milán, una vista general de la bahía de Aalesund (Noruega), la Abadía de Westminster y un abadejo común- es. ¡la Iglesia Parroquial de Ábalos!, La Rioja. Mi padre tiene subrayado con un Bic rojo -y eso que le hemos dicho siempre que no subrayara con boli los libros buenos- el topónimo Ábalos. Y también me ha emocionado la descripción tan fina que 'la Espasa', siendo un tocho, hace de la primera letra del abecedario español, la 'a'; a la que califica de primera, pero «también la más pura y sonora de sus vocales». Eso es cariño por los contenidos. Ya digo que no sé qué estaba buscando el otro día en la wiki, pero sería algún barbarismo o alguna melonada (anote su favorita en la línea de puntos ....), de las que circulan hoy para nuestra perplejidad. Seguro que la enciclopedia, en su inmensa sabiduría, no hubiera podido ni concebirla.

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