La Rioja

EDITORIALES

A cuenta de todos

La publicación de la lista de los grandes deudores de Hacienda tiene efectos tan positivos para el erario que aconsejaría generalizar la transparencia sobre cuantas relaciones se establecen entre personas físicas y jurídicas y las distintas administraciones públicas, sea cual sea el monto de las obligaciones contraídas. Parece lógico deducir que una parte de la regularización de las deudas y de los deberes por sanciones que han ido apareciendo en tan ominoso listado se debe a la notoriedad que han alcanzado tales elusiones. Aunque, sorprendentemente, ello no disuada a otros actores de pasar a formar parte de la lista de morosos fiscales. Hay personas y empresas que llegan a considerar su abultada deuda con Hacienda, con la Seguridad Social o con la tributación vía tasas a las distintas administraciones como reflejo de una actividad económica a tener en cuenta; como si la morosidad fuese la consecuencia inevitable de un gran volumen de negocio. Por eso no basta con que Hacienda publique el listado de quienes incurran en una deuda tributaria por encima del millón de euros (17 sociedades en La Rioja) como advertencia para que la abonen totalmente o pacten un compromiso de liquidación de la misma. Es necesario que el aviso alcance a los proveedores y a los clientes de las compañías que permanecen en la lista de morosos. No solo porque resulta imprescindible introducir una variable ética básica -la del cumplimiento de los deberes fiscales- para el desarrollo de una economía que se atenga a los valores democráticos. Ocurre además que aquella persona física o jurídica que soslaya sus obligaciones tributarias actúa con un ventajismo inadmisible según las reglas del mercado, y demuestra que la viabilidad o la rentabilidad de su negocio están sujetas a la deuda que mantiene con el erario. Pueden darse situaciones excepcionales y, por eso mismo, transitorias en cuanto a un volumen de deuda con Hacienda que lleve a su publicación en puertas de un compromiso de pago aplazado; o de coyunturas que aconsejen diferir el cumplimiento de obligaciones tributarias. Pero todos esos casos han de ser documentados de antemano en un compromiso estricto con Hacienda. La publicación de la lista de los grandes deudores fiscales será verdaderamente justa en tanto que sea eficaz. A partir de ahí es cuando convendría plantearse en qué momento el ejercicio de la total transparencia fiscal, al margen de la cuantía debida, podría banalizar el problema o servir de solución.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate