La Rioja

La evolución de la teoría de la evolución

La Tierra es un planeta vivo. Está situado a la distancia justa del Sol que permite el desarrollo de los organismos en su superficie. Además es un planeta geológicamente activo, lo que ha dado lugar a una enorme variedad paisajística, que a su vez ha favorecido la aparición de incontables formas de vida.

La característica principal de la vida en la Tierra es sin duda su inmensa diversidad. A día de hoy hemos sido capaces de describir y catalogar 1,2 millones de especies. Sin embargo, esto sólo representa alrededor del 14% del número estimado de especies que habitan en la Tierra: 8,7 millones en total.

Por otro lado, la Tierra es antigua. Su edad se estima en 4,5 billones de años. Sorprendentemente, la vida pudo estar presente incluso antes de los 3,8 millones de años. Desde el origen de la vida en la Tierra hasta nuestros días ha tenido lugar una fascinante sucesión de organismos, cuyo resultado es la biodiversidad actual.

Dos corrientes de pensamiento radicalmente opuestas han tratado de explicar el origen de esta biodiversidad. Por un lado, el supernaturalismo asocia la biodiversidad al deseo creador de fuerzas supranaturales, como dioses o seres mitológicos. Por contrapartida, el naturalismo busca las explicaciones en la propia naturaleza y sus leyes.

Gracias al esfuerzo de innumerables científicos y pensadores disponemos a día de hoy de una teoría integradora que no sólo da cuenta de la biodiversidad, sino que conecta los procesos biológicos a todos los niveles y entre las distintas disciplinas biológicas. Esta teoría es la teoría de la evolución.

La primera persona en proponer el concepto de evolución biológica fue Anixamandro de Mileto, en el siglo VI antes de Cristo. Pero, como sabemos, no es hasta 1859, con la publicación del El origen de las especies, que se dota a dicha idea de un respaldo científico, dando lugar a la primera teoría científica de la evolución. Lo novedoso y esencial de la teoría de Darwin y Wallace es que propuso, por vez primera, un mecanismo explicativo para los cambios evolutivos: la selección natural.

Sin embargo, el desconocimiento de los mecanismos de la herencia biológica lastró la aceptación científica y social de esta teoría. Gracias al posterior desarrollo de nuevas disciplinas biológicas, como la genética y la biología celular, estos mecanismos fueron finalmente desentrañados. Como consecuencia, la teoría original de Darwin y Wallace fue integrando a toda una serie de diversas teorías biológicas (plasma germinal, mendelismo, equilibrio puntuado, neutralismo, etcétera) que aportaron complejidad y claridad a cuanto conocemos de la evolución.

La biología se encuentra hoy al comienzo de una nueva era, la era genómica, caracterizada por la masiva secuenciación de genomas, transcriptomas y otros '-omas', lo cual está revolucionando esta ciencia a muchos niveles. En consecuencia, algunos de los postulados clásicos de la teoría de la evolución están siendo revisados a la luz de los descubrimientos científicos mas recientes, lo que está produciendo sorprendentes revelaciones.

En la actualidad, el cúmulo de evidencias y datos a favor de la evolución es inmenso. A pesar de lo cual, el enfrentamiento entre naturalistas y supernaturalistas continúa tan vivo como siempre. Grandes colectivos de creacionistas persisten en la negación de la evolución. Para entender este fenómeno, siempre tiene interés reflexionar sobre qué es más atractivo y reconfortante: pensar que Dios nos ha creado a su imagen y semejanza o que solo somos un eslabón más en la cadena de la vida, una página más en la historia de la evolución.

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