La Rioja

May pierde su apuesta

La primer ministro del Reino Unido convocó elecciones anticipadas para obtener un respaldo directo de las urnas y ganar tanto capacidad de maniobra como horizonte temporal en la delicada negociación sobre el 'brexit'. Su apuesta parecía segura, con más de veinte puntos de ventaja en las encuestas y un rival laborista excéntrico, Jeremy Corbyn, con el que pocos ciudadanos se identificaban. Pero desde hace unos años, los resultados de las elecciones o los referendos en el mundo occidental son muy difíciles de predecir. El mismo sentimiento de malestar y de miedo de buena parte de la población británica llevó a votar hace un año por la salida de la Unión Europea y el jueves a castigar a Theresa May y su insistencia en un 'brexit' duro y plagado de incertidumbres.

Los conservadores han perdido escaños y necesitarán pactar con los unionistas de Irlanda del Norte para mantenerse en el gobierno. No está claro si May seguirá al frente del partido, al ser la responsable del fiasco o del 'autogol'. En efecto, se trata de algo más que un error de cálculo. La jefe de gobierno había apartado a sus ministros de la campaña y quiso protagonizarla en primera persona. En sus inicios tuvieron un impacto muy negativo sus anuncios de medidas impopulares, como la llamada «tasa a la demencia», para hacer pagar a los familiares los gastos de atención sanitaria a los mayores con enfermedades relacionadas con el envejecimiento. En una economía expuesta a los riesgos de la desconexión con su principal mercado, el europeo, es necesario analizar con lupa la sostenibilidad del gasto público. Pero May ha fallado en la comunicación política y no ha empatizado con muchos de sus votantes.

En la segunda parte de la campaña, los atentados en Mánchester y en Londres han hecho que el debate sobre la seguridad ocupe un lugar central. La primer ministra ha salido malparada, porque desempeñó la cartera de Interior los últimos cinco años y fue responsable de recortes en los medios para luchar contra el terrorismo. Frente a ella, se ha crecido el líder laborista, con un estilo franco y las dosis adecuadas de humanidad y humor. Ha comprobado cómo la primera ministra le hacía la campaña y ha aprovechado la sucesión de errores de su rival, que no ha querido debatir en televisión. Corbyn mejora el número de escaños laboristas y se queda a solo dos puntos de los conservadores. La negociación del 'brexit', ya muy cuesta arriba para Londres, ahora se complica aún más, porque el nuevo gobierno, con May o sin ella, tendrá más dificultades para decidir cómo quiere relacionarse con la UE en el futuro. La tendencia conservadora puede ser endurecer aún más un discurso nacionalista estéril. La posibilidad de nuevas elecciones en poco tiempo tampoco es descartable, aunque cualquiera vuelve a preguntar a los electores en los tiempos que corren.

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