La Rioja

Libres, valientes, orgullosos de ser logroñeses

Los hechos que acontecieron en 1521, la victoria del pueblo de Logroño contra las tropas francesas tras un duro asedio y una cruenta batalla, son el germen del Logroño de hoy, de la ciudad moderna. Ahí encontramos el origen de lo que somos y de lo que sentimos, del «ser logroñés».

Los acontecimientos sobre los que giran nuestras fiestas patronales aportaron el carácter que en la actualidad nos define como sociedad: un pueblo valeroso y solidario, que hizo de la unión de voluntades su principal arma de fuerza contra el ejército invasor. Que juntó espadas y ballestas, escudos y lanzas, pensamientos y alientos por no ser conquistados, por ser libres y así decidir su futuro.

En estos tiempos en los que las amenazas exteriores siguen existiendo -adoptando renovados modelos y variedad de formas- es conveniente reforzar nuestro compromiso con esos valores que nos garantizaron el triunfo.

Y este ejercicio de reafirmación debe pasar necesariamente por el recuerdo de lo vivido hace cerca de 500 años en torno al día de San Bernabé, ya desde entonces patrón y protector del pueblo de Logroño.

Son por tanto estas fiestas una celebración singular, cargada de simbolismo, muy atractiva para los hombres y mujeres de aquí y también para los que nos visitan, cada año más numerosos. Unas fiestas con gran proyección, acrecentada desde su declaración como Fiestas de Interés Nacional.

Una conmemoración centrada en el cumplimiento de los preceptos del Voto, inalterables a lo largo de los siglos. Desde la evocación histórica a la Misa de Requiem y la degustación de toro guisado; con el día 11 como eje central del programa en el que se desarrolla el reparto del Pez, el Pan y el Vino y la procesión de San Bernabé, con los banderazos de la victoria bajo las tres puertas de la ciudad como elemento destacado.

Nuestros antepasados fueron valerosos y decididos, poniendo la defensa de su territorio por delante de su propia vida. Una lección histórica que desde que somos bien pequeños aprendemos. Una tradición que va pasando de generación en generación, que implica al conjunto de nuestra sociedad, sumando año a año la participación de cada vez más logroñeses en la recreación del Logroño Renacentista.

Pocos acontecimientos ciudadanos concentran tanto interés y tanta alegría, despiertan sentimientos tan apasionados, e invitan a la implicación social como preparar la ciudad para trasladarnos a cuantos la habitamos y disfrutamos hasta a aquellos momentos de esplendor.

Más de 700 voluntarios, cerca de 70 colectivos, estructurando un programa que en esta ocasión abarca 300 actos, la mitad de ellos dirigidos expresamente al público infantil porque son los niños los principales receptores de esta escuela de identidad histórica.

Acordémonos en estos días de los logroñeses que antes que nosotros mantuvieron viva esta celebración; agradezcámosles las enseñanzas transmitidas que nos han servido para plantar cara a los envites de la crisis económica, que nos han permitido seguir avanzando como ciudad a pesar de las dificultades, que son nuestra fortaleza para afrontar las amenazas y aprovechar las oportunidades del futuro.

Hagamos de nuestras fiestas de San Bernabé un ejercicio de vecindad y logroñesismo. Es momento de recordar que en 1521 se forjó el carácter solidario que hoy nos caracteriza, que ha posibilitado hacer de Logroño un ejemplo de ciudad inclusiva, que progresa contando con todos, apoyando a los que más impulso requieren para que nadie quede atrás.

Hace 500 años abandonamos las armas y declaramos que éramos un pueblo de paz, un principio que nos ha acompañado desde entonces y que hoy nos permite presumir de vivir en uno de los municipios más seguros de España. Es el que nos hace salir a la calle para manifestarnos contra la violencia machista y contra el terrorismo que lamentablemente cada vez está golpeando con más fuerza a Europa.

Los que habitaban estos lares en el siglo XVI fueron valientes pero también perseverantes e ingeniosos, elementos vigentes e imprescindibles en este siglo XXI para consolidar el deseado crecimiento económico. Logroño está en los primeros puestos de creación de empleo pero tenemos que seguir luchando en este camino porque es la senda que nos proporcionará el bienestar y la libertad por los que se alzaron nuestros antepasados.

Ellos combatieron y resistieron porque querían preservar esa sociedad de buen vivir, la que hombres y mujeres con sentimientos bondadosos habían construido para sus hijos, la que se vio recompensada con el título de ciudad «Muy noble y muy leal».

Los logroñeses de hoy tenemos también aspiraciones e importantes proyectos que afrontaremos como nos enseñaron hace 500 años: como un sueño colectivo que solo podremos alcanzar si nos mantenemos todos juntos.

Así, desde esta tribuna, os animo a uniros a esta emoción que año tras año supone gritar conjuntamente:

¡Viva San Bernabé!

¡Viva Logroño!

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