La Rioja

EL CRISOL

KUROSAWA Y LOS PAPANATAS

Narra 'Dersu Uzala' el encuentro de un cazador nómada de raza hezhen, allá a comienzos del siglo XX, con una expedición militar rusa que topografía una remota zona de la taiga siberiana. Aunque la película presenta al solitario Dersu como a un viejo tosco y malencarado, poco a poco irá descubriendo que tras ese hombrecillo hay un ser humano sabio, inteligente, compasivo y, sobre todo, leal. Así comienza la entrañable aventura de amistad y de amor por la naturaleza realizada por Akira Kurosawa, cuyo original lenguaje cinematográfico ha influido y sigue influyendo en el devenir del séptimo arte.

Cuando la revista 'Tiempo' desveló que a la Princesa Leonor le encantaba 'Dersu Uzala' o 'El viaje de Chihiro', de Hayao Miyazaki, y que leía a Carroll, Stevenson o Tolkien, las redes sociales comenzaron a incendiarse con descerebrados 'memes', de los que tanto aplaude esta sociedad pazguata que nos ha tocado sufrir. A nadie le hubiera extrañado, sin embargo, que una niña de 11 años escuchara reguetón a todas horas, estuviera enganchada a la consola o no se perdiera el más estrafalario de los 'reality show' que pululan en las parrillas televisivas.

Es lo que tiene aceptar, sin un mínimo de rebeldía, un mundo cada vez más acrítico y embrutecido, donde el arte, la filosofía, la literatura o el buen cine son denostados por sistema; donde la educación es un mero instrumento para formar mecánicos, economistas o camareros que encajen sin fisuras en el universo orwelliano y, por supuesto, para perpetuar el statu quo.

Seguro que a estos papanatas Kurosawa les suena más a una marca de motos que a uno de los grandes directores de la historia.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate