La Rioja

La semilla del miedo

El miedo habita en nosotros. Una semilla escondida que, de pronto, germina y crece, nos abraza y paraliza. Un árbol de raíces profundas y hoja perenne.

Nos pueden inocular el miedo o bien portarlo de serie. Pero nadie es indiferente a él. Por eso cuando se propaga es como un 'tsunami', una explosión irracional e incontrolable.

En la plaza de San Carlos, en Turín, el miedo se encarnó, blanco y negro, tras la explosión de un petardo o la caída de una valla, casi da igual el porqué. Un estruendo causó más de 1.500 heridos. Un estruendo y nuestro miedo, el suyo, el mío y el de los aficionados de la Juventus. En una fiesta, en la celebración del deporte y de la vida, el pavor se hizo enorme, más alto y denso que la Mole Antonelliana. Mil miedos pequeños convertidos en una corriente de electricidad y sangre.

El fútbol quedó en segundo plano, en el lugar en el que deben aguardar las cosas que sirven para vivir. Lo mismo y casi al mismo tiempo ocurrió en Londres, donde un atentado terrorista segó siete vidas pero, sobre todo, nos hizo tomar la conciencia de nuestra propia vulnerabilidad.

La muerte, como el miedo, está en nosotros. Pero nadie nos enseña a afrontarla y mucho menos cuando aparece de improviso y sin razones. Londres, Kabul, Manchester, Madrid, Alepo, Jerusalén, Bagdad, París... La geografía del terror no cabe en un mapamundi.

«Por ninguna parte veo un dios de la vida, veo sólo ciegos que adornan sus crímenes con dios», escribía Elias Canetti. Y ese dios de la muerte se nutre de la misma semilla del miedo. Miedo a los demás y a nosotros mismos. Una excusa divina para acabar con lo humano.

Ahí está el punto donde no se debe transigir. Se multiplicarán los golpes, las heridas y el terror. Pero la vida tiene que continuar alegre y triste, brillante y sombría, dulce y amarga. Tal y como es. Como el deporte, con sus sinsabores, sus festejos y sus duelos. Pero nunca verse doblegado por el miedo. Porque entonces sí que estaremos muertos y habremos perdido el único partido importante de nuestra vida.

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