La Rioja

Por qué votaré a Pedro Sánchez

En todas las encuestas de opinión hay tres cualidades que los ciudadanos exigen a un político: que sea honesto, que tenga credibilidad y que sea coherente con sus ideas.

Pedro Sánchez es honesto: no solo personalmente -lo que se le supone a todos los candidatos- sino políticamente, como lo demostró en sus dos años como secretario general del PSOE en los que no le tembló el pulso a la hora de apartar del partido a todos aquellos sobre los que hubiese sospecha de corrupción, sometiendo, además, todas las actuaciones del PSOE a la supervisión de una entidad independiente como Transparencia Internacional.

La credibilidad se consigue manteniendo la palabra dada y siendo fiel a las promesas electorales. El mantra «no es no» de Pedro Sánchez es, sobre todo, paradigma de que, lo que se promete se cumple.

Uno de los mensajes que más daño electoral ha infligido al Partido Socialista es el eslogan «PP=PSOE»: surgido del 15M, lo aprovechó Podemos de forma tenaz, tanto en las elecciones del 20D como en las del 26J, haciendo ver que votar al PSOE era votar al PP. Este mensaje terminó calando en la percepción de muchos votantes socialistas, ocasionando una gran pérdida de credibilidad que llevó a que el PSOE perdiera, con Rubalcaba y Valenciano, casi seis millones de votos y a que en las encuestas preelectorales del 26J, Podemos sobrepasase holgadamente al PSOE.

Pedro Sánchez, con una campaña en la que prometía y aseguraba que nunca los votos del PSOE servirían para apoyar a la derecha, supo neutralizar esa percepción, mejorar ligeramente el resultado electoral y evitar el sorpasso que todas las encuestas auguraban.

Pues bien, el único candidato de entre los que se presentan ahora para dirigir el PSOE que mantuvo la palabra dada a nuestros votantes es Pedro Sánchez; el único secretario general del PSOE que puede dirigir el partido con cre-di-bi-li-dad es Pedro Sánchez; el único candidato que, en unas futuras elecciones generales, puede deshacer la percepción de que «PSOE=PP» es Pedro Sánchez.

Después del derrocamiento de Pedro Sánchez como secretario general mediante la confabulación, reconocida por el presidente de la Gestora, de Susana Díaz y los barones partidarios de entregar la presidencia del Gobierno al PP, se presentaba un grave dilema moral para todos los diputados socialistas: obedecer al partido, traicionando la palabra dada a los votantes, o votar en conciencia anteponiendo la coherencia a la disciplina. Unos votaron la abstención convencidos; otros la votaron por obediencia a la Gestora: todos traicionaron la palabra dada a los votantes y militantes socialistas. Sólo el candidato Pedro Sánchez fue capaz de renunciar al escaño de diputado para mantener su coherencia y la palabra dada; prefirió respetar sus convicciones a mantener su sillón. Su 'puerta giratoria' fue la oficina de empleo.

Esta postura de honestidad, de coherencia y de credibilidad está siendo valorada por muchos votantes y simpatizantes y por miles de militantes socialistas que llenan con entusiasmo los actos de campaña de la opción liderada por Pedro Sánchez.

No solo las cualidades del candidato deben tenerse en cuenta en un proceso de primarias; son fundamentales sus propuestas políticas y de organización del partido.

Hay únicamente dos modelos en juego: el de la dirección actual y el liderado por Pedro Sánchez. O bien un partido en el que manden barones y que es capaz de derrocar sin miramientos a un secretario general elegido por las bases porque no hace lo que ellos quieren; un partido que hace a Rajoy presidente del Gobierno y que defiende, incluso, una coalición entre PP y PSOE; un partido que defiende alternativas socioliberales, que es apoyado por la prensa y votantes de derechas y que considera 'rojo' una descalificación.

O bien un modelo, encabezado por Pedro Sánchez, que busca construir un partido participativo, que cuente con los militantes para los asuntos importantes, valore la opinión de sus simpatizantes y donde los cargos respondan ante las bases; un PSOE situado en el «centro de la izquierda», con propuestas de Izquierda pero que atraigan también a los votantes de centro; que abogue por una socialdemocracia renovada, por la libertad y la Igualdad real de hombres y mujeres, por la fraternidad entre todas las personas y regiones de España; un socialismo que valore los éxitos conseguido en el siglo XX, pero adaptado a los problemas y soluciones del siglo XXI.

Un Partido Socialista que sea la alternativa creíble al Partido Popular, y no su muleta; que se oponga con convicción a las nefastas políticas de Rajoy -empezando por la derogación de la reforma laboral- y con contundencia a la corrupción endémica de la que es responsable, pidiendo, sin excusas dilatorias, la comparecencia urgente de Rajoy y su dimisión.

Por honestidad, por credibilidad, por coherencia, por mantener el PSOE en la izquierda, por contar con la militancia, por respeto a nuestros simpatizantes y votantes: mi voto será para Pedro Sánchez.

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