La Rioja

EDITORIALES

El programa de Sánchez

La candidatura de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE hizo público ayer su programa «definitivo», que aspira a «una nueva socialdemocracia». Las casi sesenta páginas del documento constituyen una aportación de indudable interés para el futuro del socialismo español. De hecho, no resultaría nada difícil injertar la mayoría de los planteamientos de Sánchez en la ponencia base elaborada de cara al 39 Congreso del PSOE. El problema estriba en que la pretendida «redefinición» del partido necesita un clima de conciliación interna, de una disposición fecunda en busca de un horizonte alternativo al dominio del centro-derecha, que se desvanece con la brusquedad de las 'primarias' socialistas. La idea de convertir la confrontación por el liderazgo y por la candidatura a la presidencia del Gobierno en estímulo participativo para ensanchar el cauce electoral del partido se quedó tan atrás que ya los socialistas no saben cuál es su meta. El programa 'definitivo' de Pedro Sánchez reivindica al PSOE, descartando cualquier propuesta inmediata de refundación o de eventual sometimiento al también eventual 'sorpasso' que pudieran protagonizar Podemos y las 'confluencias'. Pero las intenciones de Sánchez despiertan dudas cuando el documento anuncia: «Cimentaremos una alianza social de progreso que nos acerque cuanto antes a la sustitución del PP en el Gobierno de España». Se entiende que requeriría «una alianza social de progreso» que fuese más allá del PSOE. Pedro Sánchez tiene ante sí dos retos que no debería sortear al calor de la contienda interna. El primero, postularse como un líder capaz de asegurar la unidad del socialismo si gana las primarias, siendo consciente de que le correspondería cumplir esa obligación a él antes que a los demás. El segundo, afrontar la realidad política del país sin descartar por principio acuerdos con el PP, aunque sea en reconocimiento de la pluralidad a la que se refiere su programa. Pedro Sánchez puede volver a la secretaría general del PSOE, pero sería un desastre para el país que lo hiciera con menos solvencia que en la anterior ocasión.

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