La Rioja

La Enfermería en la salud global

La labor de la Enfermería no podría entenderse sin el carácter altruista de una tarea que excede la curación propiamente dicha, para garantizar la salud en toda su amplitud. Por ello, este Día Internacional de la Enfermería queremos poner en valor el ambicioso e interesante reto propuesto por el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE): reconocer la Enfermería como colectivo fundamental para dar voz y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se trata de crear una conciencia social mundial sobre lo que han denominado Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por Naciones Unidas en 2015 y que se desarrollan con la vista puesta en el año 2030.

Un total de 17 objetivos que cubren un amplio espectro de cuestiones esenciales bajo un planteamiento global de desarrollo sostenible coordinado. Metas ambiciosas que recorren problemas desde la pobreza y el hambre, hasta la mejora de la salud y la educación, el respeto medioambiental, el desarrollo económico sostenible, el consumo responsable y la lucha por la Paz y la Justicia. Objetivos que el CIE quiere liderar creando una conciencia en la profesión de Enfermería y, en segundo lugar, trabajando, como lo viene haciendo, para la consecución de los mismos, ya que muchos de ellos están directamente relacionados con el 'el trabajo de enfermero'.

Resulta obvia la importante función que la Enfermería desempeña en la conservación de la salud, que sería el tercer objetivo señalado por la ONU, garantizando una vida sana a través de la promoción y educación para la salud que esta profesión realiza cada día. Pero, además, existen lo que se llama Determinantes Sociales de la Salud, es decir, las condiciones en que se nace, crece, trabaja y vive, íntimamente relacionados con otros objetivos como la pobreza y la desnutrición, así como la educación, para los que resulta imprescindible la actuación de la Enfermería a nivel individual o comunitario.

Son muchos los estudios internacionales que confirman la estrecha relación que existe entre las condiciones socioeconómicas y la salud de la población. Es un fenómeno que se repite en todo el mundo: a peor posición socioeconómica, existe mayor riesgo de mala salud y de menor esperanza de vida. Se comprueba en las desigualdades entre países ricos y pobres, pero también dentro de un mismo país, en distintos colectivos entre los que existan desigualdades sociales. A este respecto, me gustaría hacer un llamamiento a nuestras autoridades pues en nuestro país, y como consecuencia de la crisis, las crecientes desigualdades sociales están contribuyendo a un deterioro seguro de la salud de los ciudadanos más desfavorecidos. Lo que se constata a causa del cambio de modelo del Sistema Nacional de Salud de un modelo de salud universal a un sistema para cotizantes. Por ello instamos a volver al anterior modelo de cobertura sanitaria universal que perdimos en 2012.

Y en lo que respecta a La Rioja, cabe resaltar el importante potencial que supone el sistema sanitario público autonómico como instrumento primordial para conseguir una buena salud para todos los ciudadanos. No en vano, la Enfermería es el colectivo más numeroso de nuestro sistema. De modo que prima subrayar la gran oportunidad que supondría un mejor aprovechamiento de este importante colectivo profesional para mejorar la salud comunitaria en su conjunto y, fundamentalmente, desde una buena planificación de la Atención Primaria. En definitiva, contribuir desde los pequeños gestos que se suceden en el cuidado diario de nuestros pacientes a la consecución de los ambiciosos objetivos globales para la mejora mundial de la salud.

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