La Rioja

Calumnia, que algo queda

Resulta necesario sacar a la luz la preocupante reiteración de denuncias que estamos teniendo últimamente en nuestro servicio del 'Defensor del profesorado' por parte de profesores que son objeto de quejas infundadas por parte de padres o de alumnos, las cuales son investigadas por la Inspección en el seno o no de un expediente disciplinario. La mayoría terminan archivadas o sobreseídas por falta de responsabilidad del profesor, aunque, por el contrario, la Administración educativa no exige igual investigación y responsabilidad al autor de la queja, a pesar de la cantidad de ataques a la dignidad personal y profesional del destinatario que sus falsos dardos acusatorios contienen. Una situación que no se da únicamente en nuestra comunidad, sino que es generalizada.

El pasado día 6 de abril larioja.com publicaba la noticia de que una madre de un alumno de 4 años era acusada por el Fiscal de calumnia por criticar a la profesora de su hijo en un whatsApp de padres en Vigo,. En el mismo había publicado lo siguiente: «La profesora se dedica a zarandearlo de malas formas, a tirarle del brazo, se burla de él, le tira las fichas del puzzle al suelo, le come el bocadillo. Con esto os quiero decir que controléis a vuestros hijos, que les preguntéis por esa individua, y si pasa con alguno más tenemos que hacer fuerza entre todos y plantarle cara». Este contenido llegó a oídos de la profesora, que denunció a la citada madre por la vía penal, abriéndose un proceso contra ésta por un delito de calumnias contra la maestra, pues, para la acusación pública supone una descalificación del buen nombre y decencia de la ofendida, al no quedar demostrado lo que se expone en el texto del mensaje.

Pues bien, situaciones como la anterior se dan también en nuestros centros docentes, ya que somos testigos de ello, que provocan situaciones de gran incertidumbre personal y profesional en los docentes falsamente acusados, cuando no bajas médicas por situaciones de estrés laboral. A pesar de ello, ante la ineficacia de la Administración para atajar las mismas, no se atreven a dar el paso de acudir a la vía penal por no enrarecer más la situación, pues el objetivo fundamental del docente es dar clase en condiciones de normalidad.

La autoridad del profesor, conferida con el carácter de pública en La Rioja desde 2009, no es sinónimo de un falso autoritarismo o de elevadas tarimas o tratamientos caducos, sino que, tal como ha defendido ANPE en campañas y foros públicos, es sinónimo de que «su palabra tenga valor», «se respete la dignidad de su trabajo» y «no se cuestionen sus decisiones académicas». Esta es la triple definición del concepto de autoridad docente que propugnamos, que debe ser causa de respeto por todos para que la profesión docente tenga el reconocimiento social que ostenta en los países de mejores resultados académicos y sistemas educativos más avanzados.

Ya sé que los depredadores del concepto de autoridad del profesor dirán que la autoridad se consigue día a día y no se impone por decretos; y nos acusarán de defender un falso corporativismo, pero frente a estas nuevas falsas acusaciones, sólo podemos decir que no estamos defendiendo que los docentes no deban responder por sus actos contrarios a la convivencia y al Derecho, ya que el profesor tiene un doble filtro de responsabilidad (administrativo y penal) que no tiene ningún otro miembro de la comunidad educativa.

Para finalizar, quisiera recomendar para contextualizar este artículo la visita a la magnífica exposición «El arte de saber ver. Manuel Bartolomé Cossío, la Institución Libre de Enseñanza y el Greco», que hace poco he visto en Madrid y que estará abierta hasta el próximo 2 de julio, dedicada al excelente pedagogo jarrero (por cierto ha desaparecido la única dedicación de un centro a su nombre en su ciudad natal) e ilustre crítico artístico de El Greco. Cossío, más que un hombre de su tiempo fue un hombre del Renacimiento en toda su extensión, siendo el impulsor de las loables Misiones Pedagógicas de la II República. Pero, sobre todo, defendió al maestro como piedra angular del sistema educativo, tal como señaló en palabras de 1882: «Dadme un buen maestro y él improvisará el local de la escuela si faltase, él inventará el material de enseñanza, él hará que la asistencia sea perfecta, pero dadle a su vez la consideración que merece».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate